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Sobre las Pensiones

Posted On Jueves, 20 Junio 2019 21:20 Escrito por
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Pesiones pareja mayores

Julio Peña. 

     Una oportunidad para España, aplicable a los países que han  optado por  la comodidad de importar frente a fabricar, reservando tanto sus recursos naturales como los humanos, renunciando a la competencia productora internacional, que tantos beneficios ha reportado a los que han seguido la otra vía, y a los que, de seguir así, sólo les espera el desempleo y la inflación.

1  Introducción.

3 Magnitud del problema.

5 Propuesta de actuación.

10 Sostenibilidad de las pensiones.

13 Corolario para el sector de Automoción.

            Introducción.   

La inquietud sobre las pensiones que corresponderán a los futuros jubilados, cuya financiación recae sobre la población activa, es un problema que en el futuro conducirá a un callejón sin salida, que puede abocar a una situación indeseable con efectos sociales inaceptables en una democracia consolidada. En nuestra opinión es el problema más importante que deberá afrontar España, y que precisa una esperanza de solución, o al menos la confirmación de una muestra  de interés prestado por  parte de las autoridades responsables.

Recientemente ha sonado la campana anunciando natalicios  inferiores a las defunciones lo que, unido a una nueva  apelación al Fondo de las Pensiones, para satisfacer otras obligaciones ajenas a  la finalidad propia del dicho Fondo, muestra la gran aproximación al precipicio que será  necesario salvar, en beneficio y justicia de quienes han sido obligados a cotizar parte de sus salarios durante su actividad laboral, con la promesa de recibir en su momento una renta vitalicia.

Las acciones propuestas, retraso de la edad de jubilación o fomento de la natalidad, pueden calificarse como aspirar a que cada vez sea mayor el número de personas capaces de competir en un Maratón, disminuyendo progresivamente la distancia a recorrer.

El retraso de la edad de jubilación, presenta la secuela de retrasar la incorporación de nuevos jóvenes al mercado de trabajo, ya suficientemente compleja, que conduciría  al  progresivo  envejecimiento de la población activa, con incremento paralelo del paro juvenil.

El fomento de la natalidad, propuesta como solución que tampoco puede aceptarse, equivale a tratar de sugerir ciertos comportamientos invadiendo  la esfera más íntima del ciudadano. Triste recuerdo del pasado reciente que condujo a situaciones tan absolutamente indeseables como ineficaces, incluso en el interior de los propios países totalitarios que las ensayaron. Más interesante sería redecorar el panorama posterior a la jubilación haciéndolo más atractivo, cosa difícil de conseguir pero más aceptable y barato que tratar de influir en el  comportamiento reproductivo humano.

Ambas propuestas, junto a su ineficacia, implican ciertas perversiones sociales, como es la consideración de las personas como carentes cualidades superiores a su propia naturaleza. Lo que puede aplicarse al tratamiento de una ganadería, no parece social ni moralmente aceptable aplicado a seres humanos.                                                                                                                                    

Legislamos oficialmente contra el maltrato animal, y pasamos de largo cuando se trata de la vida y bienestar de las personas.                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                   

Respecto a la creación de empleo, deseada lógicamente por los países con tasas elevadas de parados, la prolongación de la edad laboral supone en definitiva un nuevo escollo para el desarrollo natural. Las bolsas de parados estarían constituidas por jóvenes que ven todavía más retrasadas sus expectativas. Paralelamente sus padres podrían rechazar la jubilación temiendo  que las futuras condiciones de sus hijos les  obligaran a precisar nuevamente de su ayuda. A medida que aumenta el bienestar, el ciudadano aspira a disponer de más libertad, cosa poco compatible con la decisión de retrasar la edad de jubilación, el deseado progreso debe ir precisamente en el sentido de hacer deseable  la jubilación.

La proclama electoral, que ofrece habitualmente creación de empleo, no suele ir acompañada por la especificación del tipo de empleo ofrecido. Pensamos que el proponente se refería al empleo público, solución preferida por los políticos, sin precisar que su efecto se concreta en reducción del número de parados, sin creación de nueva riqueza. Los fondos así empleados apenas generan renta, tratándose prácticamente de una distracción de fondos que pudieran ser utilizados en aplicaciones más lucrativas, tal como sucede con la práctica de subvenciones directas.

Con referencia a la creación de empleo es preciso tener presente que los progresos registrados en el pasado deben considerarse sin olvidar la perspectiva. Gran parte de los conseguidos se han registrado principalmente en sectores  de baja o nula creación de productividad en cuanto a su aportación al  PIB.

 La productividad por persona empleada crecerá permanentemente, en los sectores más intensivos en capital, mientras lo hace más lentamente  en los menos intensivos. Concretamente durante el verano el empleo en servicios crece  muy  rápido, aunque su permanencia sea  breve comparada con los correspondientes en  empresas de sectores menos estacionales como la construcción o el metal-mecánico.                                                                                                                                                                                                                                                                   

La situación planteada, cuya evolución no se enfrenta con la lógica y energía adecuadas, debe modificarse hacia un sistema que ofrezca perspectivas más favorables procurando que el contenido de júbilo, que implica el retiro de la actividad laboral sea una realidad, consiguiendo que la  jubilación se convierta en una meta apetecible, acompañada con la percepción de pensiones  adecuadas y seguras. Nos permitiremos recordar la inconveniencia de incrementar la aportación de los activos al Fondo de Pensiones, que provocaría la petición de elevación salarial, sin la contrapartida deseable del incremento paralelo de la  productividad, lo que conduciría a una inflación generalizada,  afectando a toda la  población, tanto  activa como retirada.

Realmente nuestro sistema de Pensiones se apoya en una actividad económica entreverada de influencias políticas, que le hacen ciertamente vulnerable, cuyo contexto ha obligado a nuestros escasos emprendedores a practicar su actividad fuera de nuestras fronteras, quizá porque los usos interiores no sean suficientemente atrayentes. Una prueba de ello se puede apreciar en la práctica ausencia de opiniones que acepten el incremento de las cotizaciones que, consecuentemente supondrían el abandono de nuevos proyectos.

 Nuestra economía es tan vulnerable que es preciso considerarla como un recién nacido, que dependerá de nuestro futuro. Realmente la decisión de incrementar las cotizaciones de los activos es un torpedo en la línea de flotación, que cortaría de raíz la aparente bonanza que de momento disfrutamos. La calificación que mejor correspondería a esta decisión sería “pan para hoy y hambre para mañana”

Magnitud del problema.  

Nos limitaremos a citar algunas manifestaciones expresadas públicamente por personas con conocimiento real sobre el tema. El número de pensionistas en 2016 era de 9 millones, que pasarían a 15 en 2050. Paralelamente, los cotizantes en 2016, 17.760.000 deberían aumentar hasta 27.000.000 en 2050, lo que supondría la creación de 10 millones de empleos netos.

El desarrollo recientemente experimentado, se explica en gran parte por el incremento de la demanda de servicios, quizá en buena parte originada por la conmoción sufrida por el turismo, padecida por los países mediterráneos, tradicionales competidores nuestros, como consecuencia del clima de inestabilidad padecido por nuestro vecindario mediterráneo. El hecho de haber resultado muy beneficiados por esta circunstancia, debe considerarse como una situación provisional, sobre la que no cabe consideración optimista en el futuro próximo. Realmente nos hemos desplazado subidos sobre una cinta de Moebius, consiguiendo mantener el equilibrio mientras otros accionan la manivela.

A la cita mencionada debemos agradecer buena parte de la ventaja económica que nos ha acompañado, concretada en mayores tasas de crecimiento, bastante superiores a las registradas por economías más importantes. Ventaja que conviene cuidar a sabiendas de que no se deriva exclusivamente de nuestras virtudes, sino más bien de la desgracia que se ha cebado en muchos de nuestros socios comunitarios, quizá probablemente inducida en parte por la política comunitaria de reducir drásticamente el precio del dinero, mantenida hasta conseguir préstamos a tipos de interés prácticamente negativos.

 Pretendiendo defender la economía, hemos conseguido su debilitación, cuyos resultados habremos de soportar.

Como consecuencia del pasado idílico contemplado, cuya duración nadie puede justificar técnicamente, se deriva la circunstancia de la enorme dificultad, más bien imposibilidad, de la creación de los puestos de trabajo realmente productivos, diez millones hasta el año 2.050. 

Como solución de futuro habremos de poner a disposición del Estado los recursos que exija la supervivencia y adecuación de nuestro Sistema de Pensiones. Será necesario cuidar del Sistema de Pensiones de forma similar a como se procede con la Atención Sanitaria. En definitiva, ambos sistemas tratan de atender a ciudadanos en situación de necesidad mediante la solidaridad social. Como complemento es preciso modificar el comportamiento de los gobiernos exigiéndoles una actitud cuasi empresarial, orientada a despertar en la Administración un sentido de responsabilidad incompatible con los habituales gastos suntuarios. Valorando cada gasto con carácter de administración privada, incluidas decisiones tan frecuentes como discutiblemente justificadas, cuya enumeración está en la mente de todos.

Dos palabras más para concretar la filosofía de nuestra propuesta. Se trata de aclarar que el objetivo a perseguir debe consistir en facilitar el empleo de los jóvenes, olvidando el planteamiento anteriormente vigente de mantener la actual filosofía de auto financiación de las pensiones a base de fondos aportados por los activos. Naturalmente consideramos más racional mantener la libertad de los padres de decidir libremente el número de hijos deseados, suponemos que nadie propondrá seriamente defender la financiación actual del sistema intentando forzar el derecho de decisión parental sobre la libertad de los padres. Corresponde al Estado decidir los impuestos hasta las próximas elecciones, pero nunca a entrar en nuestro dormitorio.

 Propuesta de Actuación. 

Es deber del Estado la dirección de las finanzas nacionales pero nunca coaccionar la libertad de los padres en sus decisiones fundamentales. Nunca debemos anteponer equipo material al humano. Sin interferencia del Estado, con plena y real libertad se producirá la auténtica convivencia de los cromosomas con la tornillería.  

Como opción práctica para liberar fondos susceptibles de ser dedicados a la financiación de las pensiones futuras, sería necesarios retirarlos de ciertas aplicaciones actuales. Citaremos como ejemplos de gastos fácilmente eludibles, además de muchas subvenciones, los dedicados a importación de artículos producibles en España, sumideros por donde se disipan torrentes de recursos, precisos para financiar las necesarias inversiones en creación de puestos de trabajo, enfocadas a la sustitución de ciertas mercancías actualmente importadas.

Como candidatos adecuados aparecen las importaciones de Quincalla y de Combustibles Fósiles. Ambos suponen volúmenes importantes de fondos innecesariamente transferidos a nuestros proveedores, que serían mejor aprovechados dedicándolos a menesteres más cercanos. Paralelamente gran parte de las subvenciones dedicadas al mantenimiento en el mercado de actividades no competitivas, tendrían mejor acomodo de ser utilizadas para financiar la atención a necesidades primarias, como son Sanidad y Educación.                                                                                                           

Nuestra Nación está acostumbrada a imitar el comportamiento de consumo de países más afortunados, como son los beneficiarios de imperios coloniales, que podían permitirse renunciar a la producción interior de determinados productos, a base de adquirirlos a precios bajos dentro de sus Dominios. La renuncia a la elaboración propia de ciertos productos conduce a una grave dependencia de las producciones despreciadas, nos referimos específicamente tanto a la Quincalla, producida en algunos países menos desarrollados, como a los Combustibles Fósiles. Renunciando a su producción interior y/o sustitución, persistimos en abastecernos mediante importaciones. La elevación del nivel de vida ha repercutido también en el incremento de la adquisición de este tipo de bienes, como refleja el enorme florecimiento mundial de su comercio exterior, consecuencia de su disponibilidad en el mercado a precios muy reducidos, lo que directamente conduce a nuestro desempleo y aumento de endeudamiento

Para encajar la dimensión del problema, deberá tenerse en cuenta que importamos 59.000 ktep de Petroleo y 368.000 GWh de Gas Natural. Lo que en conjunto equivale aproximadamente en valor a la prestación anual al desempleo 33.700 M €, según indica la rubrica de Protección Social que para el año 2013 publica el INE.

En lo referente a la importación de Quincalla, nuestro principal proveedor nos suministró más de 5.600 M€ en 2002 pasando a 17.400 M€ el año 2.007, mientras España vendió por valor de 1.670 M€ en 2.006. No hay constancia de las importaciones realizadas, a través de ciertas firmas domiciliadas en la UE, de mercancías de origen asiático.

En conclusión, España a cambio de las mercancías importadas, transfiere anualmente más de 53.000 M€ casi doble de lo que se dedica a prestaciones por jubilación, 33.700 M€, que conduce inevitablemente al habitual incremento del déficit. De aquí la imperiosa conveniencia de reducir drásticamente el volumen de importación tanto de Quincalla como de Combustibles Fósiles, liberando fondos utilizables tanto en la seguridad de las pensiones como en la creación del empleo deseable. En lo sucesivo, salvo indicación en contrario todas las cantidades monetarias que utilizaremos se entenderán como moneda correspondiente al año 2.013.

Frente a este prometedor futuro, es conveniente  precisar en aviso a los dilapiladores, tan acostumbrados a disponer milagrosa y oscuramente de  recursos para paliar necesidades ficticias, léase AVES, DESALADORAS y numerosos etceteras, que la primera recuperación no se completará hasta transcurridos algunos  años, ya que buena parte de los ingresos iniciales deberán dedicarse en buena parte al rescate de la deuda exterior y reparación del Fondo de Pensiones, a cuyo crecimiento dedicaron pacientemente buena parte de su  creatividad, digna de mejor uso.   

Junto a la quincalla, acostumbramos a importar grandes cantidades de combustibles fósiles. Ambos tienen en común pertenecer al grupo de bienes de consumo que, incluso aunque algunos se consideren como bienes duraderos, solo tienen un uso, consumiéndose en él, sin producir nuevos  bienes que pudieran elevar el Valor Añadido a la economía nacional, necesitada de incrementar su Producto Interior.

Una vez concretado el “cazadero”, donde se encuentran los recursos precisos para ayudar a resolver la mala situación del conjunto de jubilados perceptores, es necesario tomar conciencia de las dificultades que se presentarán al tratar de hacer practicable la solución que vamos a proponer.

Cada una de las opciones teóricas ofrecen sus dificultades específicas. La opción más accesible es la implantación de un impuesto a la entrada de las mercancías que hemos denominado como Quincalla.  Independientemente del natural rechazo que a tal posibilidad despierte en los países directamente afectados, habrá que afrontar la previsible actitud contraria de la propia UE, tan recelosa sobre la opinión de sus ciudadanos, cuando cualquiera de ellos perciba algo que suene a contravención de alguno de sus sacrosantos principios fundacionales, algunos ya inevitablemente caducados.

Dentro de la previsible oposición de alguno de sus socios, aunque sea perfectamente defendible y probablemente enriquecedora, suele anteponer cualquier “principio fundacional”. La Comunidad se fundó sobre una serie de consensos, quizá aceptables en principio, aunque no consideraran el campo de actuaciones que con  el transcurso del tiempo se han manifestado. 

Creemos conveniente una consideración para adaptar la “constitución comunitaria” a la complejidad de la situación actual. De momento uno de sus méritos se concreta en el hundimiento del sector bancario, cuidadosamente instrumentado por la autoridad bancaria europea. Probablemente la solución adecuada, contraria a depositar el poder financiero en un banco central, debiera haber optado por una Autoridad Monetaria compartida, manteniendo en el Banco Central la función exclusiva de emisión de moneda. Es decir, prácticamente como una simple imprenta vigilante aunque no actuante.

En lo correspondiente a la oportunidad presentada por la sustitución de hidrocarburos para producción de energía eléctrica por energía nuclear y renovables, no aparecen obstáculos tan directamente implicados como en el caso de reducción de importaciones de Quincalla, aunque con mucho mayor poder.

La distribución de combustibles para el accionamiento de vehículos automóviles una vez introducido el Hidrógeno como combustible, o su equivalente mediante células de combustible, es asimilable a la de los combustibles líquidos que actualmente distribuyen. Una vez normalizado un formato de presentación, su comercialización sería prácticamente compatible con el suministro de los propanos, gasolinas o gasóleos actualmente utilizados.

Realmente lo referente a la fundamentación energética sobre la Electricidad y el Hidrógeno como sustitutos de los Hidrocarburos y el Gas Natural, implica la necesidad de disponer de electricidad suficientemente abundante y barata por medio de energías renovables y plantas Nucleares. En conjunto, las 8 centrales actuales producen unos 60.000 Gwh, sujetas a las limitaciones impuestas por el complicado esquema productivo condicionado por los derechos de producción de las Renovables. Estas consideraciones se exponen para que el lector comprenda que el deseable ahorro de divisas supone un ambicioso programa, necesario y totalmente adecuado para combatir el Cambio Climático.

Aquí el papel fundamental lo jugará la producción de automóviles, tanto en lo referente a reducción de la contaminación ambiental como a las  emisiones  de CO2 y óxidos de nitrógeno. Ambos objetivos en manos de las decisiones que se adopten en el ámbito de la AUTOMOCION, cuyo comportamiento actual, que supera la comprensión de los redactores de este papel, implica la minusvaloración del posible efecto invernadero, principal amenaza para la vida futura en nuestro planeta. Mediante una adecuada protección arancelaria, caso de la Quincalla, o su sustitución en el caso de los Combustibles Fósiles, además de reducir el déficit exterior, podrían atraerse nuevas inversiones con sus consiguientes puestos de trabajo, dedicados a la producción o sustitución de estos bienes,  con lo que se contribuiría a paliar el azote del desempleo juvenil. Esta actuación atraería inversiones exteriores creadoras de empleos, tal como ha sucedido con la producción de automóviles y sus partes, quizá actualmente el sector industrial más pujante de España.

De lo expuesto se manifiesta que la actuación que se propone muestra margen de oportunidad para dedicar cierto volumen del ahorro de divisas al fortalecimiento de la dotación para atención a las necesidades derivadas del desempleo. Situación que puede considerarse como permanente y acuciante.

Como plazo para percibir resultados cuantificables cabe destacar la inmediatez de la percepción de lo procedente del arancel o impuesto a las importaciones de Quincalla, prácticamente inmediato una vez superada la previsible oposición que sin duda argumentará la UE en aras de la libertad de circulación, que tantos problemas y entorpecimiento ha ocasionado al tratamiento de la reciente crisis de refugiados.

En lo referente a las medidas de ordenación del sector eléctrico, que requerirán recurrir a la adquisición de Centrales Nucleares, las dificultades serán de índole interior. Si para paralizar el anterior intento de nuclearización de la producción de electricidad, se decidió prácticamente con la sola decisión del Gobierno de turno, en este caso el revuelo será mucho más impopular en medida del progreso del ecologismo mal entendido. El caso de decidir por centrales de fusión tardará en abrirse camino algún tiempo, quizá el suficiente para confirmar, por una vez, nuestra tradicional lentitud para la adopción de decisiones. Puede encontrar información de interés entrando en Internet “Lokheed Martín Reactor Compacto de Fusión”.

En lo concerniente a la utilización y/o modernización de las energías renovables, teóricamente lo más ecológico del programa, la reacción provendrá del propio sector ante la sospecha/temor de nueva reglamentación de su situación actual. !Asusta soñar en la modernización de España!

Por parte de la UE cabe esperar alguna reacción. Aunque nuestro ingreso en la UE se concretó mediante la adquisición del derecho de entrada en nuestro mercado nacional de mercancías elaboradas en la UE, ciertas  importaciones indirectas españolas de quincalla asiática proceden de empresas comunitarias localizadas fuera de Europa que la introducen en España. Puede haber ciertas dificultades debidas a la interpretación de las facilidades generales de la UE para el intercambio de productos no elaborados íntegramente en la UE. Pero no se puede consentir la función de práctica colonización que pudiera resultar de la aplicación de criterios políticos, que pudieran oponerse por  ciertas naciones propietarias de estos recursos, a naciones que no dispongan de ellos. Ídem del rechazo a la energía nuclear practicado por Alemania por los Verdes, cuya factura deberá afrontarse en el futuro.

Recordemos a nuestros socios, principalmente a los que en cada momento ostentan puestos directivos que, independientemente de sus respetables ideas políticas, una vez tomada posesión de sus cargos, su actuación no suele corresponderse con sus ideas, sino que su obligación es respetar y atender en lo posible los deseos e intereses de los socios.

 Por si queda alguna duda nuestra opinión respecto a lo prescrito en el acuerdo de libre circulación de personas y desaparición de fronteras, acuerdo de Schoengen, no ha supuesto más ventaja palpable que facilitar la libre circulación interior sin enseñar el pasaporte, como literalmente proclamó un iluminado. La enumeración de inconvenientes podría iniciarse por el libre desplazamiento y simultánea facilidad para los movimientos  a determinados grupos violentos.     

 Los socios de la UE constituimos un conjunto heterogéneo de países tan distintos que, a pesar del empeño impuesto, no resulta fácil conseguir la uniformidad soñada por los políticos. Para sentirnos a gusto como socios sería conveniente estructurar la Unión como un conjunto de países distintos que pueden mantener sus particularidades. La filosofía predicada de igualdad, impuesta en la UE, conduce a situaciones como la renuncia del Reino Unido, cuando nuestro espejo debería orientarse hacia USA, que admite diferencias entre sus componentes, consiguiendo en lo importante una armonía verdaderamente envidiable.     

Entendemos que dentro de la UE nuestro compromiso sobre libre circulación de mercancías se debe limitar al caso de mercancías elaboradas fundamentalmente dentro de la UE, tal como requiere, o debiera requerir, la   Libre Circulación de mercancías contenida en las Fichas Técnicas sobre la UE en  lo referente al  mercado interior.

En la actualidad algunos proveedores de quincalla, entre los que incluimos gran cantidad de muebles, se sitúan teóricamente dentro de la UE a efectos de la libre circulación de mercancías, mediante empresas asociadas o delegadas aprovechando la permisividad de ciertos países. Las distribuidoras europeas más importantes suelen abastecerse abundantemente de estos productos, quizá algunos disfrazados a su paso por la UE, por lo que es razonable cierta reacción defensiva. El asunto no estará exento de dificultades pero representa algo verdaderamente importante para la nuestra independencia económica. No hemos renunciado a situación de libertad comercial en favor Europa, para pasar a depender de terceros que practican la competencia desleal. Esta actuación conseguiría mejorar nuestros intercambios con el exterior, reduciendo el tradicional déficit de la balanza de pagos, al tiempo que liberaría recursos para nuevas inversiones, imprescindibles para la creación de empleo tan necesario para cimentar nuestro desarrollo.

Una situación perfectamente mejorable consistiría en la reducción de nuestra dependencia energética, quizá la mayor de Europa, que encarece la actividad productiva y nos esclaviza a la balanza exterior. Situación derivada de la declaración de Moratoria Nuclear, que cercenó el intento más serio iniciado por España, encaminado a disminuir la gran distancia energética que nos separaba de los países industrializados.

Sobre  la sostenibilidad de las pensiones.

Partiremos del convencimiento de que el problema futuro no consiste en la falta de aspirantes a encontrar un empleo, sino en la carencia de oferta de empleo para atender la demanda. En nuestra opinión la solución debe consistir en aumentar la oferta de empleo como consecuencia de la creación de puestos de trabajo, ciertamente complicada, aunque más y prácticamente rápida que tratar de aumentar la natalidad. Se trataría de promocionar cierta inmigración frente a promocionar natalidad, actitud ligeramente más práctica y ética que la contraria.

En nuestra opinión se trata de un problema consecuencia lógica de la actitud de gobiernos que prefieren importar antes que producir. Dicho como una actitud propia de la época colonial que se traduce en preferir gastar a producir, y que aboca a una carencia de recursos, con la consecuencia de crecimiento del endeudamiento.

Si nos permiten trataremos de hacer comprensible lo que significa económicamente el “valor añadido”. En determinado proceso productivo el coste se compone por una serie de conceptos, como es el salario que retribuye el trabajo del empleado y el coste de la energía eléctrica consumida. Para el empresario ambos son costes incurridos, aunque la energía consumida ha sido producida sin participación de la empresa, mientras el salario del empleado procede directamente de la empresa.

Aunque el gasto en energía no se puede considerar como parte del “valor añadido ”por la empresa, si lo es la remuneración salarial, un valor  realmente” añadido” por ella.

Cuando se produce la importación del producto, el importador satisface la totalidad del precio acordado donde se habrá incluido tanto la energía como los salarios.

Supongamos que el mismo producto se elabora en el país importador, evidentemente su utilidad será la misma que si se hubiera elaborado en el país que lo importó, pero el efecto económico nacional se habría incrementado por efecto de la utilización del salario percibido en cualquier otra adquisición.

En consecuencia, no parece recomendable importar productos que incorporen mucho valor añadido.

Al reducir las importaciones de artículos con elevado “valor añadido“ estamos proporcionando ocupación al aumento del empleo interior, con la consecuente demanda de creación de puestos de trabajo.

Como corolario de lo dicho, la reducción de las importaciones es una forma indirecta de creación de empleo, En definitiva la sustitución de las importaciones conduce a la creación de empleo, o mejor dicho a la disminución del número de jubilados y parados.

Volviendo atrás, la existencia de paro es consecuencia de la insuficiencia de inversión productiva.

Concretemos que no toda inversión es realmente productiva. Solo consideraremos inversión productiva la que tiene capacidad de aportar valor añadido, concretamente para serlo, dejando aparte inversiones sociales, que deben considerarse como obligaciones, aunque no como generadores de valor añadido.

Concretemos con un ejemplo. La construcción de infraestructuras para un destino temporal, tal como un estadio deportivo que no se utilizará frecuentemente, no puede considerarse como inversión productiva, aunque si lo será una tahona productora de pan, cuyo periodo de utilización es bastante dilatado, ya que realiza su actividad mercantil durante toda su existencia. Un estadio deportivo construido para ser utilizado para una admirada olimpiada, no puede considerase como generador de empleo duradero ni coopera adecuadamente a combatir el desempleo nacional.

Solo las actividades duraderas y comercializables podrán considerarse como generadoras de empleo. Por lo que en situaciones límite, como es el caso de la situación actual española no pueden considerarse apropiadas para nuestra nación. Nuestras principales, y casi únicas riquezas son el turismo-clima, la agricultura y la generación de energías renovables, en consecuencia, si pretendemos  resolver definitivamente el problema de la jubilación de nuestros mayores debemos acostumbrarnos a  estudiar rigurosamente las inversiones, olvidándonos de  los despilfarros habituales.

Por ejemplo:

No podemos acostumbrarnos a viajar en ferrocarriles de alta velocidad. Nuestro Talgo, la aviación comercial y los autobuses son suficientes, unidos al parque de vehículos privados para satisfacer nuestras necesidades de desplazamiento. Que sepamos, ningún país más rico que nosotros dispone de dos redes ferroviarias paralelas e incompatibles entre sí como consecuencia del distinto ancho de vía. Consecuencia de la ausencia de lógica en la selección de la inversión.  

Otro ejemplo de la lógica estatal fue el rechazo del trasvase de agua del Ebro sustituyendo el agua que precisa el levante español, por agua desalada, tomada del mar a algunos kilómetros de distancia de la desembocadura del río.

Podríamos extender estas consideraciones hasta aburrir, sin aportar nada fuera del conocimiento común.

Solo nos queda recomendar la creación de algún organismo, quizá paralelo al Tribunal de Cuentas actual, dedicado a juzgar cualquier proyecto de inversión, incluidos sus resultados. Insistimos en nuestra pobreza, queremos vivir como las naciones coloniales de antes careciendo de recursos naturales adecuados. Carecemos de Petróleo, Gas Natural y Carbón utilizable. Tampoco disponemos de agua en abundancia. Sin los ríos caudalosos, ciertamente abundantes en Europa, que ayuden eficazmente al transporte económico de mercancías. 

En consecuencia somos un país pobre en recursos cuya actitud económica no puede inspirarse en las actitudes practicadas en otros países mejor dotados.

Tradicionalmente hemos procurado aplicar en España las prácticas consideradas ortodoxas en naciones más ricas. Ya es hora de considerar que lo conseguido hasta ahora en materia de jubilaciones, lo ha sido a base de “afeitar la calavera”, práctica que ya no es capaz de aportar los “recursos” capaces de atender durante más tiempo a los perceptores de las escasas pensiones actuales.

No vemos más solución que desmontar el tinglado de financiación de las jubilaciones y considerar las Pensiones como algo tan importante como la Educación o la Sanidad. La “contrapartida” de esta actitud es “únicamente” extremar los controles para evitar muchas inversiones que no cuentan con más racionalidad que la existencia de  amistades influyentes interesadas.  

Corolario para el sector de Automoción.

Independientemente del contenido principal que inspira la redacción de este informe, situación y perspectivas del Sistema de Pensiones, no podemos ignorar su correlación con la amenaza del peligro que supone la previsible amenaza que sobre la economía supone la posible evolución de las emisiones de CO2, y su consecuente contribución al Cambio Climático.

 Desgraciadamente los motores de combustión interna, universalmente utilizados en la propulsión de vehículos automóviles, constituyen una de las principales fuentes de emisión de CO2. Afortunadamente su corrección es técnicamente factible.  La sustitución del combustible usado actualmente por otro desprovisto de carbono, como por ejemplo el hidrógeno, resulta  una  solución adecuada y relativamente sencilla para el fabricante de los vehículos, dicha solución supondría la reducción de la utilidad de cierta parte de su equipo productivo actual, tanto propio como del perteneciente a sus proveedores actuales.      

En lo referente a la actitud de la “totalidad” del sector de fabricación de automóviles, parece de total sincronía, en cuanto a la discreción sobre las circunstancias que configurarán su futura actividad. Aunque parezca exagerado, el ambiente manifestado en las principales publicaciones que se ocupan de informaciones sobre el sector, sin duda importantísimo creador de riqueza, se caracteriza por el mutismo total, ninguna referencia a la previsible evolución del mercado en el futuro. Únicamente se manifiestan aisladas opiniones que no pasan de mencionar posibles dificultades en la manipulación del hidrógeno. Sobre el cambio climático creemos interesante mencionar una información que los fabricantes incluyen en lo referente a consumo de combustible y emisiones de CO2, aspecto ignorado unánimemente hasta ahora por el sector de automoción.

El consumo de combustible y las emisiones de CO2, no sólo dependen del rendimiento del vehículo, también influyen el comportamiento al volante y otros factores técnicos. El CO2 es el principal gas de efecto invernadero responsable del calentamiento del planeta. Emisión de CO2 del modelo expuesto es de109 gr/ Km.

En estos momentos, en que las autoridades municipales están iniciando una amenaza de elevación de impuestos y prohibición de circulación en determinadas zonas para los vehículos con motor diésel, una publicación del motor se informa de inversión de varios miles de millones de euros, destinados a mejorar el bloque motor, optimizar la combustión, gestionar los gases de escape y minimizar vibraciones y ruidos. Encomiable actitud, aunque ya disponible gratuitamente adoptando la tracción eléctrica. 

  Es suficientemente conocida la existencia de motores alimentados con hidrógeno a través de pilas o células de combustible, que eliminan radicalmente todas las emisiones de gases de efecto invernadero en los vehículos de combustión interna. En Internet existe abundante información interesante, entrando por “Células y Pilas de combustible Alimentadas con Hidrógeno”

Aunque parece sospechosa la injustificable tardanza del Protocolo de Kioto en proponer este tipo de soluciones, no parece razonable que se consiga retrasar lo indefinidamente. Lo más probable es que esta solución llegue a convertirse en legalmente obligatoria a pesar de la renuente actitud seguida unánimemente por los fabricantes de automóviles. Cualquier atisbo de oferta de automóviles japoneses diseñados sobre célula de combustible, desaparece en cuestión de horas de las páginas de la prensa especializada que tuvo la osadía de publicarla.

Somos conscientes que una tal innovación despierte cautelas acerca de la repercusión que puede representar en el negocio de la automoción. Los vehículos así diseñados serán tan diferentes de los actuales que buena parte de las instalaciones productivas actuales resultarán inútiles. La gran mecánica de transmisión de potencia a las ruedas sería sustituida en buena parte por conductores eléctricos.

En la actualidad la emisión total de CO2 en España, principal responsable del efecto invernadero, corresponde en más del 50% a utilizaciones para producción de energía y utilización de hidrocarburos por el transporte. El resto de emisiones corresponden a actividades diseminadas cuya sustitución no resulta tan rápida y sencilla como las que nos ocupan. Tanto la producción de electricidad con energías renovables como la generación eléctrica con centrales nucleares, próximamente de fusión, representan soluciones adecuadas y económicas, para afrontar la situación futura.

En el terreno de la práctica fabril en producción de vehículos pudiera calificarse como ausencia aparente de preocupación frente al efecto invernadero, unida a la preocupación por la inclusión de complementos, llegando hasta la conducción autónoma, con intención de demostrar una actitud modernizadora a base intentar dotar a cualquier vehículo de nuevos sistemas, huyendo de afrontar directamente la situación tan crítica a que nos conduce la combustión de hidrocarburos fósiles. La generalización de la oferta de discutibles vehículos híbridos es una prueba irrefutable.

La amenaza de Cambio Climático debe ser considerado como un grave problema  cuya solución no procederá de las sesiones del Protocolo de Kioto. Se trata de una situación de emergencia mundial, cuya solución debe ser afrontada por cada país en base a disminuir sus emisiones según su capacidad, que casi siempre será factible económicamente, en función  de las características propias de su economía. Recordemos lo ya dicho sobre las consecuencias de su dependencia de las importaciones. Su disminución es siempre posible, resultando paralelamente como la pauta más segura para disminuir el desempleo, consecuencia de basar su abastecimiento con importaciones, aparentemente más económicas, pero lastrantes para el desarrollo propio. Disponiendo de energías renovables resultará mucho más interesante producir hidrógeno que importar petróleo, contribuyendo paralelamente a la prevención de la amenaza del Efecto Invernadero. 

Finalmente queremos recordar lo dicho en escritos anteriores referente a consecuencias beneficiosas de disminución de la dependencia energética, que lastra como una enorme losa las posibles decisiones adecuadas. Siempre hay soluciones, incluso para reducir la dependencia energética, cadena cuyos eslabones dificultan el desarrollo propio.

Lo dicho no debe interpretarse como petición de suicidio colectivo de un sector tan importante como la producción de vehículos, espectacular muestra del desarrollo del equipamiento y confort familiar de nuestra época. Nuestra intención es sugerir un lanzamiento ordenado de los nuevos modelos que, aprovechando los últimos desarrollos tecnológicos, permiten ofrecer vehículos eficientes y defensores de las condiciones de vida de nuestro planeta. Se trata de desarrollar estos modelos, ya al alcance de la totalidad de los productores de coches, de forma coordinada para eludir las consecuencias de un cataclismo económico mundial. Se trataría de coordinar su oferta, práctica ya conocida perfectamente para los grandes fabricantes, sin ahogar los esfuerzos nacionales para combatir el Efecto Invernadero tan eficazmente desorientados por el Protocolo de Kioto.

Entre Kioto y colaboradores interesados han extendido la convicción que los efectos de las emisiones se limitarían en un incremento de la temperatura de 2 ºC y una elevación del nivel de la mar en unos cuantos centímetros.  Frivolizando el fenómeno, los predictores a corto plazo se sienten justificados para continuar dilapidando los plazos, manteniendo los denominados “derechos de emisión” lacra que desacredita radicalmente KIOTO.

Como ocurre frecuentemente hay opiniones, desgraciada, o quizá maliciosamente difundidas, que opinan sobre el tema mostrando su peor cara consistente en ignorar que un desarrollo del Efecto Invernadero puede conducir a un cataclismo. Concreta mente en algo similar a lo ocurrido en  nuestro vecino el Planeta Venus, convertido en una singularidad aterradora, consistente en una especie de horno con temperatura permanente de 464ºC, ocasionada por una atmósfera que impide su enfriamiento, consecuencia de la acumulación de CO2,  con un espesor de 80 km, que ejerce  una presión atmosférica equivalente a 90 veces la existente sobre la Tierra.

Parece increíble que siendo públicamente conocidos estos datos, existan personas defendiendo los valores manejados por el Protocolo de Kioto.  Extraña o curiosamente, en el ámbito oficial dentro del Protocolo de Kioto, nadie postula la reducción del consumo de hidrocarburos, como principal medida correctora del crecimiento contínuo del efecto invernadero.

Refiriéndonos a algo mucho más cercano que el efecto invernadero, como puede ser el incremento continuado de los niveles de contaminación en las ciudades, los ayuntamientos, principales responsables directos se la salubridad ciudadana, tampoco pasen de disminuir la velocidad permitida limitar los aparcamientos en zonas determinadas, o cualquier otra medida mojigata, que no resuelven nada salvo atenuar las protestas ciudadanas.

Amigos, hasta que, cuando nos encontremos en algún hospital de enfermedades pulmonares, leamos en la prensa que han aparecido cuatro locos vendiendo coches de hidrógeno, nos congratulemos por el éxito anónimo de la razón, que por lo menos favorecerá a nuestros biznietos. Mientras tanto en el sector de la automoción estarían tan contentos. En consecuencia, nuestra conclusión se centra en:

Reducir drásticamente la utilización de combustibles continentes de Carbono, promocionando la energía eléctrica.

Internalizar la producción de quincalla importada.

Como consecuencia se producirá un ahorro en importaciones que permitirá la mejora de las pensiones constituyendo un camino para la reducción eficaz del incremento de CO2 en la atmósfera.

Propuesta similar a la que formulamos en Oct 2008 en “La Energía, origen y solución del Cambio Climático” Publicada en la revista COIIM. Del Colegio Oficial de Ingenieros Industriales de Madrid de2009.

Julio Peña García Ingeniero Industrial. 652823408   Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Cayo Álvarez Cienfuegos Ingeniero Industrial. 639402586 Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Nota. Este escrito ha sido remitido, vía Registro General, a los Ministerios que pudieran considerarse como concernidos por nuestro trabajo. Sin contestación, ni siquiera protocolaria.                                                                                                          

Acontecimientos recientes, inesperables atendiendo a la tradicional prudencia del sector de automoción y la exigible a las Administraciones Locales en su condición de Administraciones Públicas, a las que es exigible gran prudencia en función de su rango administrativo.

Entre ambas están adoptando una serie de decisiones que, unidas a la indecisión de los productores de automoción, pueden llegar a ocasionar en muchos otros e importantes sectores productivos, una situación de indecisión que pueden actuar como inhibidores para  buena parte del resto de la economía nacional.

Sin el menor interés en dramatizar la situación, como se deducirá de los postulados que hemos mantenido en lo escrito hasta aquí, habrá de concluirse que cualquier malabarismo de unos u otros, públicos o privados puede conducirnos a un callejón sin salida. Si queremos dejar constancia de una falta de unidad de comunicación falta de uniformidad que pudiera interpretarse como reflejo de falta opinión compartida dentro del sector, cuyas consecuencias no pueden interpretarse como indicativas de la existencia de una actitud compartida entre los proveedores.

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