
(Marta Palazuelos Moya)
A sus 25 años, Luis ya sabe lo que es buscarse la vida. Vino de Colombia hace nueve y, desde entones, no ha parado de trabajar. Él es delineante y, hace unos meses decidió hacerse autónomo. Tras una temporada en el paro, decidió inscribirse porque vio en esa oportunidad una manera de ganarse la vida. En un primer momento, sus ambiciones pasaban por independizarse y, después, ir creciendo poco a poco.
Sin embargo, la falta de ayudas para poner en marcha su propio negocio hizo que desistiera. “No podía asumir los costes que necesitaba para afrontar la nueva etapa que iba a emprender y en
Luis es uno de tantos trabajadores que, ante la falta de información y de ayudas sociales, decide no poner en marcha su propia empresa.
Pero eso no es todo. Ahora que ha logrado cierta independencia económica, no se atreve a inscribirse como autónomo. “Si quieres ser autónomo debes dedicar muchas horas a la búsqueda de trabajo y aparte debes encontrar a clientes de garantías, sin olvidar que tu trabajo debe ser de excelente calidad y que debes actualizar tus conocimientos periódicamente para no quedarte en desventaja frente a otros competidores de tu sector”.
Según ha denunciado
La mayoría de los 20.000 autónomos que han tenido que echar el cierre son hombres y muchos de ellos todavía no han sido pagados por trabajos que han realizado.
Algunos, incluso, se han visto obligados a tomar medidas desesperadas. Es el caso de David que ha permanecido 21 días subido a
La empresa de David es de encofrados, uno de los sectores anexos a la construcción que más está padeciendo el problema de los impagos y, en consecuencia, el cierre de las empresas. “Quiero lo que es mío”, dice David.
David sólo bajó cuando nació su hijo, pero su compañero Sandy –que le ha acompañado desde el 6 de febrero- permaneció encaramado. “He tenido que llegar a esta situación porque, si no, Jigar tendrá que cerrar y mandar al paro a 40 empleados”.
Éstos son sólo algunos ejemplos de lo que están sufriendo los autónomos con la actual crisis económica. Detrás de cada cifra hay una historia más dramática que la anterior. Aquéllos que un día decidieron trabajar por su propia cuenta y crear puestos de trabajo se ven hoy obligados a echar a sus trabajadores a la calle y a tener que subsistir con pequeñas o nulas ayudas que les proporciona
Ésta, unida a otras medidas como facilitar el acceso a liquidez y la concesión de créditos para poner en marcha un primer negocio pueden ayudar a que, por ejemplo, Luis abra su propia empresa y emplee a trabajadores que engrosan las listas del INEM, o para que David disfrute de su hijo mientras trabaja y no subido a una grúa en Pozuelo.

















































