Si continúa el fuerte descenso del consumo familiar y la falta de planes por parte del Gobierno puede producirse un efecto definitivo en la desaparición de gran parte del comercio familiar
Aunque por sectores de actividad, la construcción es la que más está sufriendo el azote de la crisis, el comercio ya ha perdido casi 30.000 afiliados en el último año. Y aunque estos últimos tres meses parecía que se iba recuperando, ha vuelto a dar una llamada de atención este mes de julio con la pérdida de 1.265 activos, igual registro que hace un año. Es por ello, que la adopción de medidas resulta urgente y cada vez más necesaria.
El verdadero debate se centra en adoptar, desde la Administración central y autonómica, las medidas imprescindibles que permitan una reestructuración ordenada del sector, posibilitando el acceso al crédito, fomentando la modernización de los negocios comerciales y, sobre todo, promocionando el relevo generacional a través de medidas que permitan la jubilación anticipada de los comerciantes de mayor edad y la incorporación de los jóvenes a la actividad comercial.
La situación del comercio representa un verdadero drama y “la peor amenaza para la economía española”, explica César García, director del Departamento de Política Sectorial de UPTA España. El cierre de un comercio es definitivo, al menos para la familia propietaria y para sus trabajadores. “La evolución del empleo en nuestro país depende de este sector, que no se busque en otros ámbitos”, reconoció Sebastián Reyna, secretario general de UPTA España.
Por este motivo, UPTA España ha elaborado un Plan Especial de Urgencia para el Comercio Familiar, que en su día entregó al Gobierno y a la Mesa del Trabajo Autónomo, con un contenido específicamente fiscal y social, para que igual que se ha hecho en otros sectores, como en el del transporte, se pueda dar una alternativa inmediata a los principales problemas planteados por las nuevas circunstancias económicas.
El principal objetivo es el mantenimiento de las actividades actuales, “más allá de los cambios estructurales que deberán ser asumidos en el futuro próximo y que UPTA viene propugnando desde hace años”, explicó Sebastián Reyna.
Uno de los puntos más importantes del Plan elaborado por UPTA es que se establezca una medida general de crédito fiscal o pago aplazado de impuestos para todos los comercios cuya titularidad corresponda a una persona física o a una sociedad que no tenga más de 2 trabajadores y 500 metros de superficie comercial y que no forme parte de una cadena o grupo.
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