Lorenzo Amor, Presidente de ATA, junto con el profesor José Barea, Presidente del Observatorio del Trabajo Autónomo de ATA y Ángel Laborda, Juan José Rubio Guerrero, Santiago Carbó, Fernando Eguidazu y Javier Martín, miembros del Observatorio, han presentado el Informe que analiza la coyuntura económica y financiera de España, las perspectivas para 2010 y las consecuencias para autónomos y microempresas.
Recuperación lenta y medriocre durante unos años
Ángel Laborda, miembro del Observatorio, señala como el PIB se contrajo en el primer trimestre de 2009 un 6,2% en tasa trimestral anualizada, reduciéndose dicha tasa en el segundo al 4,2%. “La economía española – añade Laborda – tiene mucho más lastre para despegar que las de sus socios europeos, lo que hace pensar que su recuperación va a tardar más en llegar y que la misma puede ser bastante mediocre durante unos años”.
El consumo real de los hogares cayó en el segundo trimestre un 5,7% en tasa interanual en España, mientras que sólo lo hizo en un 0,9% en la zona euro en su conjunto, siendo las caídas de la inversión en capital fijo del 17% y del 11,4%, respectivamente.
El elemento diferencial más importante de la economía española es la destrucción de empleo: en el segundo trimestre los ocupados se habían reducido en un 7,2% respecto a un año antes (casi un millón y medio de ocupados menos), mientras que en la zona euro la reducción era del 1,8%. Por su parte, el colectivo de autónomos, registraba un comportamiento relativo aún peor, al reducirse en un 10,2% (364.000 personas). En términos absolutos había 4.137.500 personas paradas en el segundo trimestre, escalando la tasa de paro hasta el 17,9% de la población activa, duplicando prácticamente la media de la zona euro.
El ahorro acumulado por los hogares entre el segundo trimestre de 2008 y el segundo de 2009 ascendió a una cifra equivalente al 17,5% de su renta disponible, 6,5 puntos porcentuales (pp); siendo la tasa de ahorro media para la zona euro del 15,6%, 1,8 pp por encima de la de un año antes. La contrapartida de todo ello es el hundimiento del consumo.
Respecto al déficit acumulado por el sector público en los cuatro últimos trimestres asciende al 8,7% del PIB, frente a un ligero superávit del 0,2% un año antes. A este ritmo – apunta Laborda, en el Informe del Observatorio del Trabajo Autónomo –, el déficit superará ampliamente la estimación del Gobierno del 9,5% del PIB para todo el año.
En este contexto, las subidas impositivas incluidas por el Gobierno en los Presupuestos para 2010 por un montante de 0,6 pp del PIB en 2010 y otros 0,4 pp en 2011, no se hacen en el momento más adecuado, ya que podrían dañar las expectativas y la capacidad de gasto de los agentes económicos en momentos en que la economía está aún en recesión.
Laborda afirma, desde el Observatorio de ATA, que el PIB generado en el conjunto de 2009 disminuiría un 3,8% respecto a 2008; la demanda interna caerá en torno al 6,5%, mientras que la demanda externa neta aportará el resto.
Por lo que respecta al mercado laboral, las pérdidas de empleo continuarán previsiblemente hasta finales de 2010, siendo el descenso medio anual este año del 6,6%, mientras que en 2010 el recorte alcanzará un 2,8%. La tasa de paro seguirá aumentando hasta alcanzar el 20,6% en el último trimestre de 2010 (4.740.000 personas).
Ángel Laborda propone dos objetivos fundamentales: “crear empleo para reducir la enorme bolsa de paro que está generando la recesión y aligerar el gasto público, y mejorar y ampliar las capacidades de exportación y de atracción de inversión hacia España. En esta estrategia, los incentivos para el mantenimiento y la creación de trabajo autónomo deben jugar un papel primordial”
DESCENSO SUSTANCIAL DE ACCIDENTES, EN EL AÑO EN CURSO, ENTRE LOS TRABAJADORES AUTÓNOMOS
“Esta coyuntura en la que la crisis económica está destruyendo, a ritmo desolador, trabajo autónomo – afirma Fernando Eguidazu, miembro del Observatorio del Trabajo Autónomo – muestra lo necesario que era y es dotar a los trabajadores autónomos de una mínima cobertura ante la contingencia del cese involuntario de su actividad. No se olvide además que, mientras en el caso de trabajador por cuenta ajena la pérdida del empleo significa la pérdida de sus ingresos y por tanto de su medio de vida, en el caso del trabajador autónomo tal pérdida se ve acompañada además, en numerosas ocasiones, de la pérdida de sus inversiones, de sus ahorros y, con frecuencia, de una acumulación de deudas que dificultarán su futura recuperación”.
De los casi 2,84 millones de trabajadores autónomos afiliados en 2004 se pasó, en 2007, a los 3,12 millones, y en 2008 a los 3,38 millones. A julio de 2009, el número de afiliados era de 3,21 millones, con una disminución de 165.000 personas con respecto a la cifra de afiliados de 2008.
“Por lo que respecta a la cobertura de la incapacidad temporal por contingencias comunes (ITCC), el número de trabajadores cubiertos – comenta Eguidazu - era, a finales de 2008, de 3,27 millones de personas, lo que representa un 96,7% del total de trabajadores autónomos. Este porcentaje resulta sin embargo engañoso, debido a que en 2008 se produjo la incorporación al RETA de los trabajadores agrarios autónomos. Pero si se observan las cifras del año anterior (2007) se comprobará que el grado de cobertura del RETA, en ausencia de los trabajadores agrarios, era ya prácticamente el 100%”.
A lo largo de 2009 el número de trabajadores autónomos con cobertura por contingencias profesionales ha venido lógicamente disminuyendo, congruentemente con la caída del número de afiliados, hasta llegar, en marzo de este año, a los 3.209.324.
Con datos correspondientes a 2008, en el total del colectivo de autónomos protegidos de las contingencias profesionales (537.552 personas) se habían producido 11.322 accidentes con baja, lo cual supone un índice de incidencia del 21 por 1000. Cifra sustancialmente inferior a la del colectivo de los trabajadores por cuenta ajena, cuyo índice de incidencia en ese mismo año fue del 54 por 1000.
LAS MEDIDAS FISCALES DEBEN APOYAR DECIDIDAMENTE EL TRABAJO AUTÓNOMO
Juan José Rubio Guerrero y Javier Martín, miembros del Observatorio del Trabajo Autónomo, con relación a las medidas fiscales anunciadas por el Gobierno, comentan que si las futuras propuestas tributarias no contemplan un marco de apoyo al trabajador autónomo, en un contexto de crisis económica como el actual, el deterioro actual se agudizará.
Con objeto de incentivar la constitución de nuevos negocios de autónomos y como medida coyuntural debería valorarse la exención del IRPF en los dos primeros años de actividad, siempre que el rendimiento neto anual no supere, por ejemplo, la cantidad de 15.000€.
Reducir también la tributación aplicable en el IRPF a las actividades económicas desarrolladas por las personas físicas, siempre que se cumplan determinados requisitos relativos a la creación o mantenimiento de empleo.
Resulta inaplazable la adecuación de la Orden reguladora de módulos a la actual situación económica. Estaban calculados para un escenario de bonanza, por lo que su utilización supone una sobreimposición de todo punto inadecuada en su relación con la renta real percibida por el autónomo.
Aminorar el impacto de elemento “personal asalariado” en el régimen de módulos. Se trata de que los impuestos no interfieran en la oferta de empleo. Más aún cuando uno de cada cuatro autónomos estaría dispuesto a contratar personal si recibe apoyo fiscal o financiero.
Establecer un tipo del 20%, para aquellas sociedades de autónomos que cumplan una serie de condiciones en relación al número de trabajadores empleados (menos de cinco) y cuyo beneficio fiscal sea inferior a una determinada cuantía (ejemplo: 36.000€), lo que permitiría reducir el diferencial de costes empresariales que lastran la competitividad de los negocios gestionados por autónomos en un contexto de desaceleración económica grave.
Aplicar el régimen de libertad de amortización para inversiones de escaso valor a aquellos elementos del activo fijo material nuevo cuyo valor unitario no exceda de 3.000€ (actualmente 600€) sin límite por periodo.
Dados los tiempos de crisis que corren, con todo tipo de propuestas de reforma, modificar el criterio de devengo del IVA; permitiendo al empresario optar por el criterio de caja en determinados supuestos.
Aplicar una reducción en la cuota del Impuesto sobre Bienes Inmuebles respecto de los locales donde los trabajadores autónomos desarrollan su actividad, al menos durante los dos primeros años.
Plantearse la exención en el Impuesto sobre el Incremento del Valor de los Terrenos de Naturaleza Urbana cuando se transmitan los referidos locales.
Para las empresas de reducida dimensión: Incrementar los coeficientes de amortización del inmovilizado material; incrementar la dotación por posibles insolvencias de deudores hasta un limite del 5% sobre el saldo a final del período; aplicar una deducción del 10% para la adquisición de activos fijos nuevos incorporados a la actividad en el ejercicio fiscal y ampliar hasta el 15% las inversiones y gastos relacionados con el fomento de las tecnologías de la información y de las comunicaciones, como mecanismo de incrementar la productividad de los negocios de autónomos.
Otro tema, que puede parecer menor, pero que para los autónomos del sector del transporte, el taxi y la industria supondría un contundente mazazo sería la subida del impuesto sobre los hidrocarburos.
En esta situación, declara Lorenzo Amor, Presidente de ATA, “que se puedan perder más de 1.000 empleos de la OPEL en Figueruelas, provoca la atención de los medios de comunicación y el “cierre de filas” de los políticos a los que, directa o indirectamente, les afecta el posible “descalabro” económico y social. Que los autónomos pierdan 500 empleos diarios y 4.000 a la semana, ni asusta ni preocupa a nadie. Se ha convertido en una situación crónica, que no llama la atención ni de ajenos ni extraños”.
“Si a este escenario, le sumamos la crónica anunciada de una subida de impuestos, la consecuencia es evidente: constituiría la peor noticia que podrían recibir los autónomos, ya que contribuiría a destruir aún más empleo entre un colectivo que, día a día, vive un “ERE” silencioso y en solitario. Sería el “puntillazo” para los autónomos; colectivo que durante años ha generado riqueza y empleo y, en estos momentos, se encuentra con la soga al cuello”.
“Subir los impuestos significa gravar el ahorro, - afirma Lorenzo Amor - lastrar la actividad económica y castigar a las empresas. La cascada está servida: si hay menos autónomos hay menos empresas, cae la recaudación, se retrae el consumo, disminuye el trabajo, el gasto público se dispara, se incrementa el gasto social y de algún sitio hay que tirar. Pero lo que resulta un verdadero disparate es que, el tardío reconocimiento de la crisis y, sobre todo, su mala gestión, la tengan que sufragar los autónomos y los ciudadanos de a pie”.
“Los autónomos no pretenden que se les regale nada – puntualiza el Presidente de ATA en el Informe del Observatorio del Trabajo Autónomo -; únicamente que se les preste la misma atención que a bancos y cajas de ahorros, porque no hay que olvidar que generan el 70% del empleo; es decir, suponen el motor del tejido empresarial español y, si el motor económico no marcha, España no funciona”. En definitiva “si los autónomos no reciben oxígeno, el motor económico no respira”.
FINANCIACIÓN Y AUTÓNOMOS: CINCO REFLEXIONES
Santiago Carbó Valverde, miembro del Observatorio del Trabajo Autónomo de ATA, desarrolla cinco reflexiones, de considerable importancia: Situación de la actividad productiva de las empresas españolas; financiación crediticia a las empresas españolas; entorno y perspectivas de tipos de interés; restricciones financieras de las empresas y, en particular, de los autónomos, y evolución del endeudamiento empresarial y contribución a los flujos financieros de la economía.
Durante el primer trimestre de 2009, según el informe de la Central de Balances del Banco de España, se produjo una fuerte contracción de la actividad de las empresas no financieras, que se redujo el 15,7%. La comparación de esa caída con el incremento que este mismo excedente registró un año antes (2,1%) pone de manifiesto la intensidad de dicho fenómeno.
En el caso del sector de comercio - un colectivo en el que existe un número importante de trabajadores autónomos - , la reducción del VAB fue del 14,2%, tres veces superior a la disminución observada doce meses antes (–4,4%), un empeoramiento que viene explicado por la debilidad persistente del consumo.
También es importante señalar que en 2009 se ha producido un incremento sustancial del porcentaje de empresas cuyo VAB disminuye, siendo la variación interanual en junio de 2008 del 45,9% y alcanzando la de junio de 2009 el 64,9%.
Respecto a la evolución del crédito para actividades productivas en España - variaciones trimestrales entre junio de 2007 y junio de 2009 – se aprecia una reducción considerable de la concesión de crédito a lo largo del período considerado, que se torna incluso reducción (-1,1%) en el segundo trimestre de 2009. Parte de esta reducción se explica por el riesgo aparejado, con una morosidad que ha aumentado del 0,64% al 5,28% en el período considerado. En cualquier caso, los problemas no resueltos de liquidez y solvencia bancarias pueden estar también afectando negativamente a la financiación de las empresas y generando restricciones crediticias a un colectivo importante de empresarios y emprendedores solventes.
Con relación a los tipos de interés, el recorrido a la baja parece agotarse a medida que la recuperación vuelva a situar el objetivo de control de la inflación en el centro de las decisiones de los bancos centrales, como se ha anunciado de forma más o menos fehaciente en numerosas declaraciones de sus representantes en los últimos días. Esta subida de tipos, en cualquier caso, no será drástica ni precipitada, dado que la recuperación puede no ser lineal en muchos países y en la medida en que el desempleo es aún muy elevado en muchos de ellos.
En lo que a los autónomos en España se refiere, las reducciones de tipos de interés de los últimos meses han reducido de forma significativa su carga financiera y si el cambio de tendencia en el precio del dinero se produce demasiado pronto, podría no ser la mejor noticia para la mejora de sus condiciones de financiación.
Por otra parte, desde el desencadenamiento de la crisis en agosto de 2007, el porcentaje de empresas que afrontan restricciones financieras ha aumentado desde el 35% en junio de 2007 hasta el 55% en junio de 2009. En el caso de los autónomos, la evolución es más negativa, habiendo aumentado del 42% hasta el 64%. Eso sí, en el último trimestre analizado no se produce un empeoramiento significativo. Con estas cifras podemos estimar que en el momento actual de la crisis aproximadamente 3 de cada 5 autónomos cuentan con menos financiación crediticia que la que precisarían.
Finalmente, - señala el profesor Carbó, desde el Observatorio de ATA – las empresas no financieras españolas han aumentado de forma considerable sus necesidades de financiación en los últimos años, con una contribución negativa al ahorro financiero de la economía muy significativa. En este sentido, el que no se conceda suficiente financiación hoy es, al menos en parte, consecuencia de un exceso de financiación en el pasado. Y esto es precisamente lo que se está corrigiendo. De este modo, entre 2007 y 2009, la necesidad de financiación de las empresas se redujo un 38%, pasando de -127.689 a -78.309 millones de euros.
En todo caso – añade – será preciso que esta corrección venga acompañada de una recuperación de la confianza y la estabilidad en el sector bancario, una condición fundamental para poder recuperar el nexo entre financiación e inversión productiva e impulsar a un colectivo tan importante como el de los autónomos.
En definitiva, 2010 será un año determinante para lograr que la salida de la recesión y el estímulo fiscal se vean complementados por un impulso de la financiación crediticia.
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