Ese era parte del clamor unánime de los autónomos que se manifestaron ayer en el Paseo de Prado y ante el Congreso de los Diputados. Trabajan, facturan, ingresan el IVA, pero tardan meses en hacer efectivos los pagarés que han recibido como pago a sus trabajos. Y éso no hay tesorería entre los autónomos y las pequeñas empresas que pueda soportarlo. Conclusión: que se empieza despidiendo al personal -lo cual añade más paro con cargo al erario público- y se acaba cerrando la empresa. Años de trabajo y esfuerzo perdidos impunemente sin que nadie responda por ello y como si ese lujo se lo pudiera permitir la economía española. Seguramente los bancos y las cajas de ahorro sabrán por qué niegan su ayuda a los autónomos.
Vinieron de todas partes de la península pero no vinieron todos. Era evidente que el acto iba a ser más simbólico que real. Son horas en las que no se puede prescindir del trabajo ni delegar en otras personas.
Tampoco era esa la única queja de los autónomos. La manifestación había sido convocada por
OPA, (Organización de Profesionales Autónomos), y UPTA ( Unión de Profesionales y Trabajadores Autónomos) declinaron la invitación al acto.
Evidentemente echar la culpa a la crisis internacional o a las negociaciones en curso no soluciona la situación de un compañero quien, como dijo José María Carrasco, presidente de AEPIC, “decidió llenar la furgoneta de gasolina y prenderse fuego ante la puerta del deudor. Hoy nos acompaña en esta manifestación y se lo agradecemos. Es necesario poner coto a la morosidad” continuó diciendo Carrasco. “Y que los pagos se realicen en un plazo máximo de 60 días. Eso pedimos porque de no ser así los que seguimos trabajando nos veremos obligados a cerrar.”
Los autónomos, que entregaron en la puerta del Congreso los folios con sus peticiones, esperan que esta vez se dicten las medidas necesarias para acabar con esta incertidumbre.
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