Concluye 2009 y será un año que los autónomos recordaran como el peor año de su historia, el “annus horribilis”. La Federación Nacional de Asociaciones de Trabajadores Autónomos- ATA estima que, durante los últimos doce meses se han perdido 170.000 autónomos; es decir, 3.500 semanalmente y, prácticamente, 500 cada día.
Estos datos superan, por desgracia, los que se registraron en 2008, año en el que ya se batió todo un record en lo que a pérdida de autónomos se refiere. Si 2008 cerraba con un saldo negativo de 90.000 autónomos menos, 2009 rebasa con creces las previsiones de las que disponía ATA, duplicando prácticamente la pérdida del número de afiliación de autónomos.
Las razones que han provocado este desastre hay que achacarlas a las restricciones crediticias, a la morosidad y a la fiscalidad a la que los autónomos están sujetos.
Más del 84% del colectivo ha padecido toda suerte de dificultades para acceder a la financiación crediticia; especialmente, para hacer frente a sus problemas de liquidez. A lo que hay que añadir el encarecimiento de los préstamos y el endurecimiento del nivel de garantías que exigen las entidades financieras.
Respecto a la morosidad, ha ido “in crescendo” suponiendo un gran lastre para los autónomos, que han visto como las grandes empresas y las administraciones públicas se demoraban en sus plazos de pago o, simplemente, dejaban de abonar sus facturas.
La fiscalidad tampoco ha ayudado ya que se sigue devengando el IVA, en vez de hacerlo, como se debería, una vez cobrada la factura. Y, por otro lado, un millón de autónomos que tributa por el régimen de módulos sigue aportando al fisco lo mismo que en 2006, cuando la actividad ha bajado un 30%.
Por otra parte, la funesta espiral se ha agravado con un nivel de consumo privado y público bajo mínimos, que ha provocado una caída drástica de la actividad superior al 30% en la totalidad de los sectores.
Pero quizá el mayor drama es que los autónomos siguen adoleciendo de un nivel de protección social adecuado, que sirva de colchón cuando se vean abocados al cierre de sus negocios.
Por todo ello, ATA considera, que 2009 puede ser etiquetado como el peor año para los autónomos, como reflejan los fríos datos estadísticos. Cifras que no cantan, lloran.
Ante esta situación, ATA va a continuar en 2010 defendiendo los derechos y las reivindicaciones de los autónomos y luchando por que mejore la situación económica y social de un colectivo que supone más del 80% del tejido empresarial español, y que continua siendo el eslabón más débil de la cadena productiva, aun constituyendo el autentico motor de la economía nacional.
En ATA no podemos dejar de estar preocupados por un consumo que se verá agravado por un más que probable aumento del paro; por la continuidad de las restricciones crediticias; por la anunciada subida del IVA, que no hará más que agravar la situación y por un aumento de la morosidad; si el Parlamento no le pone freno a esta situación a través de las reformas legales que venimos demandado. Estamos convencidos de que la economía real seguirá teniendo dificultades en 2010 si no se adoptan las medidas adecuadas, lo que auguraría otro año más complicado para un colectivo asfixiado por todos sus costados.
Confiemos que con los esfuerzos de los autónomos y la receptividad y el buen hacer de los políticos a sus demandas y necesidades, ayudemos a que 2010 cambie de tendencia.
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