Aunque por sectores de actividad, la construcción es la que más está sufriendo el azote de la crisis, el comercio ya ha perdido algo más de 6.000 afiliados en el último año y casi 40.000 en los últimos dos. Y aunque estos últimos cuatro meses parece que se mantiene, el crecimiento es tan leve (77 altas más que bajas en el último mes de julio), que la adopción de medidas resulta urgente y cada vez más necesaria.
El verdadero debate se centra en adoptar, desde la Administración central y autonómica, las medidas imprescindibles que permitan una reestructuración ordenada del sector, posibilitando el acceso al crédito, fomentando la modernización de los negocios comerciales y, sobre todo, promocionando el relevo generacional a través de medidas que permitan la jubilación anticipada de los comerciantes de mayor edad y la incorporación de los jóvenes a la actividad comercial.
La situación del comercio representa un verdadero drama y “la peor amenaza para la economía española”, explica
Por este motivo, la Unión de Trabajadores y Profesionales Autónomos quiere volver a recordar al Gobierno el Plan Especial de Urgencia para el Comercio Familiar, que hace más de un año entregó al Ejecutivo y a la Mesa del Trabajo Autónomo, con un contenido específicamente fiscal y social, para que igual que se ha hecho en otros sectores, como en el del transporte, se pueda dar una alternativa inmediata a los principales problemas planteados por las nuevas circunstancias económicas.
El principal objetivo es el mantenimiento de las actividades actuales, “más allá de los cambios estructurales que deberán ser asumidos en el futuro próximo y que UPTA viene propugnando desde hace años”, explicó Sebastián Reyna.
Uno de los puntos más importantes del Plan elaborado por UPTA es que se establezca una medida general de crédito fiscal o pago aplazado de impuestos para todos los comercios cuya titularidad corresponda a una persona física o a una sociedad que no tenga más de 2 trabajadores y
Si
UPTA pide en el plan de medidas urgentes que a todos los autónomos del comercio familiar con más de 55 años que quieran abandonar la actividad se les establezca un pago único de 20.000 euros en el momento del cese y una prestación semestral de 6.000 euros hasta la edad de 65 años. “En este caso se mantendría por convenio la cotización a
Otra de las medidas que contempla el Plan elaborado y presentado por UPTA es que los comercios que continúen su actividad, así como los que se acojan al plan de relevo generacional, deberán adaptar sus actividades y servicios a los clientes a las nuevas posibilidades tecnológicas, para lo que necesitarán una ayuda pública más eficaz que las actualmente existentes. “Por lo que para avanzar en este objetivo, hemos propuesto la creación de un ‘Programa Avanza-Comercio’, al que puedan acogerse las asociaciones del sector”, concluyó García.
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