
(Marta Palazuelos)
Yolanda Ruiz dirige la gestoría Ruiz-Barahona, un negocio en Móstoles que lleva abierto 31 años y que, en el transcurso de todo este tiempo, se ha ido adaptando a las circunstancias del mercado para ofrecer un servicio más cercano al cliente.
- En todo ese tiempo, ¿ha cambiado el panorama de clientes que acuden a la gestoría?
- Ahora es gente más joven, que se preocupa por sus cuentas. Antes te dejaban hasta las cartas sin abrir para que lo hiciéramos nosotros. Ahora están más informados, saben lo que quieren, miran sus operaciones… En cuanto a volumen, hemos pegado un bajón de autónomos del 75% que se han dado de baja. Es cierto que en los últimos años hubo un repunte, sobre todo inmigrantes por el tema de la construcción… pero ya han desaparecido. Incluso, algunos pidieron el permiso de trabajo para darse de alta como autónomos y también lo perdieron.
- Si seguimos hablando de inmigración, los comercios de orientales es algo muy comentado entre los pequeños comerciantes porque, aseguran, les quitan negocio. ¿Habéis podido comprobarlo de primera mano?
-Sí, han montado tiendas impresionantes en ubicaciones extraordinarias y contra eso no se puede competir. Tampoco contra esa impunidad de cinco años de amnistía fiscal, ni contra los precios ridículos que les pagan a sus trabajadores que están sábados y domingos… Deberían ponerles más trabas, las mismas que a nosotros. Además, saben cómo esquivar el pago de impuestos obligatorios. Por ejemplo, me dijeron que venían contenedores y, para evitar los aranceles, un día traían los zapatos del pie derecho. A los pocos días, vinieron los del izquierdo y, como la mano de obra es tan barata, los propios trabajadores son los que luego los juntan en la tienda.
- ¿Y a qué se debe tanta manga ancha con estos empresarios chinos?
-Lo hacen para enviar empresarios españoles a China, pero no podemos competir con ellos. Incluso, gestores de aquí envían la documentación allí y, por un precio irrisorio, te lo hacen perfectamente y te lo reenvían por email. Eso es mano de obra española que se queda en la calle.
-De vuelta a España, ¿qué te parecen las reuniones de networking, donde se reúnen personas que representan a distintos ámbitos para aportar sus ideas en desayunos, mesas redondas…?
- Yo, que participo en algunas de ellas, estoy contenta. Hago muchos contactos y estoy sembrando. En unos meses podemos tener algo más de futuro, no como para estar boyantes, pero sí para ir tirando. Esto lo arreglamos entre nosotros. O tiramos nosotros para adelante, o no lo hace nadie. ¿Qué nos están dando? ¿Quién nos ayuda? Hay que cambiar el chip, hay que echar una mano entre nosotros. Ahora nos vamos de vacaciones si podemos, nos tomamos una cerveza en un bar porque también ganan otros…
-Hablemos ahora de la situación de las mujeres autónomas… A la hora de poner en marcha su propio negocio, ¿está en una situación de desventaja frente al hombre?
-Sí, no tiene ayudas. Y fuera de lo económico, se puede decir que tiene las mismas obligaciones que un hombre, pero el tiempo no es el mismo, sobre todo si tienes hijos. La sociedad no está capacitada para que la mujer se reincorpore totalmente al mercado de trabajo. Si sale bien, se dice que es bueno para toda la familia. Si no, “es tu sueño, tú lo sacas a delante”. Ahora mismo, en la gestoría, sólo hay un 5% de clientes que son mujeres. Normalmente, participan en las sociedades, pero sólo con un 25%, es raro que sea al revés. Normalmente es el marido el administrador único.
-Desde tu posición, ¿qué medidas crees que serían necesarias para relanzar
- Por ejemplo, que los bancos aflojaran, que dieran más crédito. Que arriesgaran más a la hora de concederlos, que están negando créditos a las empresas que piden 40.000 ó 50.000 euros y no es tanto. Si no, que una Banca estatal ayudara, que se rebajen los seguros sociales entre 2 y 3 puntos (pagaría menos e invertiría más)… También sería bueno un mayor control fiscal. Si realmente España estuviera tal y como están diciendo, estaríamos todos en la calle. Aquí hay mucha economía sumergida, que no paga el IVA, el IRPF… No pueden mantener sus cuotas, pero siguen haciendo sus chapuzas. Al fin y al cabo, de algo tienen que comer, pero hay que concienciar de que
- Y, como gestora, ¿qué opinas de
-
- ¿Y qué papel juega la gestoría en momentos tan complicados como éste?
- De los 31 años que llevamos de negocio, es la peor época de todas. Ahora estamos intentando ayudar al autónomo, al pequeño empresario. Le adecuamos la cuota, miramos con lupa qué puede desgravarse, informamos sobre las ayudas… Somos como un confesor. Ahora hay que replantearse todo. Hay que dar algo novedoso con precios muy interesantes. Hay que diferenciarse de la competencia. Hacemos seguimiento, buscando clientes a través de nuestros clientes. Somos relaciones públicas. El cliente no puede salir por la puerta pensando que no sabes hacer tu trabajo, no se puede ir insatisfecho. Mi tarjeta está por todas partes.
-Una reflexión final…
- Los conceptos de
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