
Texto: Marta Palazuelos
Fotos: Juan Rivero
Rocío Muñoz se ha hecho un hueco en el exclusivo mundo del baile deportivo, pero esta géminis de 22 años tiene fuelle para más. Sus próximos proyectos pasan por la televisión y el mundo de la interpretación. Podría ser la próxima cara conocida de la pequeña pantalla.
- Eres bailarina, modelo, actriz, estudiante de periodismo… y sólo tienes 22 años. La verdad es que es algo complicado hoy día el labrarse un nombre siendo tan joven y el empezar a formarse desde tan pequeña. ¿Cuál ha sido tu trayectoria?
- Empecé bailando desde que era una niña. Estaba estudiando en mi colegio de monjitas y mis padres me apuntaron a bailes de salón. Al principio, entrenaba de vez en cuando (algún sábado, algún domingo…) hasta que me metí en el mundo de la competición de baile de salón, baile deportivo se llama. Salía del colegio y me iba a Fuenlabrada con sus dos horas de camino entre tren y autobuses. Empecé a competir a nivel nacional e internacional hasta que conseguí la primera categoría de baile con 12 años, el máximo nivel. Pero eso sí, todo esto estudiando porque en mi casa querían que estudiara.
Como actriz, he hecho alguna intervención en series como “
- No hay muchas chicas que con 12 años tengan esa distinción de haber logrado la máxima categoría en baile deportivo, ¿no?
- No es muy común. El mundo del baile deportivo requiere de entrenamientos durísimos. Yo tenía ensayos de lunes a domingo, tienes entrenador personal, tienes que viajar al extranjero para recibir clases… ¡tienes hasta un psicólogo! El mundo de la competición también requiere de una concentración y de una disciplina extra. Actualmente, el baile deportivo está muy concentrado en Cataluña. Mi pareja de baile y yo éramos los únicos de Madrid que por aquel entonces nos movíamos. De hecho, recuerdo coger el “tren estrella”, el que viaja por la noche, y volver a Madrid la madrugada del lunes para ducharme e irme al colegio. Pero yo lo vivía encantada y encima, mi madre iba conmigo a todas partes… me lo he “currado” mucho desde pequeña y todo tiene su recompensa.
- Y tanto baile, tanto baile, que al final acabaste de profesora en el programa "Mira Quién Baila" primero, y luego en "Más Que Baile". ¿Cómo fue ese salto del baile a la televisión?
- Cuando comenzó el programa yo tenía 17 años así que, aunque quisiera, no podía trabajar ahí porque era menor de edad. Pero mira cómo son las cosas, en una competición en Valencia, el coreógrafo Poty me vio y me dijo –me lo dice siempre- “A esta chica con las piernas tan largas y el culo para arriba yo me la quiero llevar”. Nos entrevistamos y de ahí salté al programa. Eso es lo que me ha hecho ver las cosas de otra manera. Empecé a conocer el mundo de la televisión y el de la interpretación, y a raíz de ahí, formación, formación y más formación.
- Después de haber estado tanto tiempo recibiendo clase, ¿cómo es la experiencia de tener que impartirla a personas que son famosas y que, en principio, no tienen mucha idea de bailar?
- La verdad es que tenía ya algo de experiencia previa. Con 15 años daba clases a gente que me duplicaba la edad. De hecho, también se da la casualidad de que cuando entré en MQB, daba clases en un gimnasio en Chamartín y uno de mis alumnos era Fernando Romay, el jugador de baloncesto, que iba con su mujer. Él fue a MQB en la primera edición, se enamoró de bailar y se apuntó con su mujer a clases. Me vio y, entre bromas, dijo “Qué haces aquí que no estás en Mira Quién Baila”.
En MQB tienes que enseñar a gente que no ha bailado nunca y ves a algunos con mucho ritmo, otros que te ponen el pie derecho si les pides el izquierdo, gente encantadora, gente que no lo es… Y es que aparte de un trabajo de enseñanza como tal, también es un trabajo muy psicológico y es duro, pero muy interesante. Se empieza la casa por el tejado, de no saber nada a tener que enseñar piruetas y acrobacias. La verdad es que es muy gratificante ver la evolución de los bailarines en tan poco tiempo. Es una experiencia muy positiva.
- Durante los años que llevas enseñando en el programa, habrás tenido experiencias de todo tipo. ¿Recuerdas alguna anécdota especial de alguno de tus alumnos?
- Me acuerdo de las clases con Sebastián Zubiri. Fue increíble la manera en que aprendía sin poder ver. Y no sólo aprendía él, también me enseñó mucho a mí. La verdad es que era un gusto trabajar con él, ver su esfuerzo y ver cómo sólo a través del tacto y del oído se manejaba. En baile recurrimos mucho al espejo para ver los movimientos y copiarlos, pero evidentemente nosotros no lo utilizábamos. No sé, era algo que nunca me había pasado y que recuerdo con cariño.
- La televisión también te atrae por motivos que no son el baile. ¿De qué manera te gustaría ligar tu futuro profesional con la televisión? ¿En qué tipo de programas te gustaría trabajar?
- Tengo claro lo que me gusta y lo que no. No me cierro puertas, aunque huyo de determinados programas en los que vale cualquier cosa. Me gusta la televisión bien hecha, y creo que hay buenos profesionales y que se puede hacer bien, que se puede comunicar todo, pero bien. Me gustaría estar de reportera, cubriendo algún acontecimiento en un informativo, o presentar un programa de música… No sé, la verdad es que ahí sí tengo un amplio abanico para elegir.
- Dices que huyes de determinados programas donde vale todo… pero, ¿confías en que el modelo actual de televisión pueda cambiar o crees que con lo rentable que salen algunos programas es complicado volver a la otra senda del camino?
- El problema es que es un negocio y mucha gente come de ahí. No lo apoyo, pero es un negocio y así funciona. Es difícil que retomemos el buen camino. En nuestro país también hay programas muy interesantes y muy bien hechos, pero se van al traste al segundo día de emisión porque no interesan. Una televisión bien hecha también puede interesar a la audiencia. Mira, MQB es un programa que no tiene nada que ver con el mundo del corazón, es un formato que ha triunfado también en otros países. Sin embargo, al cambiarlo de una cadena a otra ha perdido un poco su concepto, estaba más protegido en TVE. Hay gente muy importante que venía al programa porque sabían que iban a estar cuidados, venían por la finalidad benéfica que tiene… pero lamentablemente se ha perdido en parte.
- ¿Qué nos puedes adelantar sobre futuros proyectos? ¿Tienes ya algunos en marcha?
- Ahora se empieza todo a maquinar de cara a la próxima temporada. Tengo varios como actriz en Méjico, otro en Argentina haciendo una serie que se podría emitir en España… Aquí tengo también algo como presentadora. La verdad es que todos me hacen ilusión. Pero como en este mundo nunca se sabe, hay que esperar y procurar no adelantar mucho. Hay que sembrar para luego recoger.
- Con tanto trabajo, tanto viaje y tanta inestabilidad incluso de horarios, ¿cómo haces para seguir con los pies en la tierra?
- En esta profesión hay que estar preparada para saber que hay momentos de mucho ajetreo y otros de poco. Pero mi día a día, en general, es muy normal. Tengo que hacer papeleos en el banco, estoy todo el día pegada al teléfono… Tienes que ser muy fuerte porque al final pasas mucho tiempo sola y, como todo el mundo, tienes momentos de vacío, de agobios… hay que ser muy constante y no tirar la toalla. Tienes que buscar tu equilibrio.
- Y en el entorno laboral, ¿cómo funciona el mundo de la televisión, de la imagen?
- En mi caso, estoy dada de alta como autónoma, pero también tengo algún contrato con alguna agencia que te gestionan muchos de los próximos trabajos. Para la tele, lo más normal es tener a un representante que lucha por ti, que te resuelve muchos problemas… aunque ya he tenido alguna mala experiencia.
- Visto desde fuera, el mundo de la televisión parece de color de rosa. Da la sensación de que con un poco de esfuerzo se puede ganar mucho dinero. ¿Realmente es tan rentable como parece?
- La verdad es que no. Mucha gente piensa que en la televisión el dinero cae del cielo, pero no es así, no llegas a tener estabilidad económica. Si alguien quiere ganar dinero, le recomendaría que no fuera modelo, actriz ni bailarina. Hay actores conocidos que en verano tienen que servir copas en la playa para pagarse la hipoteca. Pero no voy a ser hipócrita, se puede ganar dinero, pero el sacrificio es muy grande porque hay épocas de mucho y de poco. Yo, como cualquier persona, tengo que pagar todos los meses y no cada mes tengo ingresos. Dentro de lo que cabe, no me puedo quejar porque ahora tengo trabajo… pero no cae del cielo. Además, la crisis ha influido mucho y, en el tema de la moda, la lucha con las agencias es constante porque no son buenos pagadores y hay que estar detrás de ellos. La crisis se nota para todos, igual que para el dueño de la agencia. Ahora hay mucho menos trabajo y se paga peor.
- Y ya por último, ¿cómo te ves en un futuro no muy lejano? ¿Cómo te gustaría que te conociéramos?
- He nacido con el baile y lo llevaré siempre conmigo. Trabaje o no en eso, siempre amaré el baile. Pero es cierto que, si pienso en el futuro, me gustaría centrarme en el mundo de la televisión y como actriz. Me interesa la idea de llegar a la gente siendo yo, Rocío Muñoz, bien llevando un programa o interpretando a un personaje. Quiero ser una buena comunicadora y que me sigan conociendo igual que ahora. En el mundo del baile me he labrado mi futuro, pero quiero seguir avanzando. Lo más importante para mí es tener la satisfacción de hacer bien mi trabajo y de seguir aprendiendo para ser buena en lo mío.
Nuestro agradecimiento a:
Cristina Jiménez Diseñadora de Alta Costura
Mercedes Haro Racha Modelos
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