A mediados del mes de diciembre, la empresa Setex Aparki, quien desde hacía más de ocho años explotaba la concesión del Servicio Municipal de Grúa de Alcalá de Henares, ha perdido su concesión y ha abandonado la prestación de este servicio en la ciudad Complutense.
Tal y como ya se ha venido informando en las últimas semanas desde diversos medios locales, son quince los trabajadores de la hasta ahora concesionaria Setex, quienes están luchando por mantener sus puestos de trabajo.
Han organizado diversas movilizaciones de protesta en los últimos días, la más reciente ayer mismo, frente a las puertas del Consistorio, en
La nueva empresa concesionaria, Conforvial, les ha ofrecido nuevos contratos de trabajo a los empleados pero, y de ahí el descontento de éstos y el origen del conflicto, sin mantener las condiciones laborales, de antigüedad ni salariales. Es decir, que se les ofrece incorporarse a la plantilla de la nueva empresa y seguir así con sus empleos, pero no la subrogación que contemplaba su convenio y que implicaría que mantuviesen las mismas condiciones laborales.
Hasta aquí los ingredientes habituales en cualquier conflicto laboral.
No obstante varios son los puntos oscuros, las irregularidades y las sospechosas coincidencias que afean este conflicto.
Por un lado, y siempre según fuentes de los propios trabajadores, parece que el cambio de empresa concesionaria no se debe tanto a una renuncia voluntaria de Setex Aparki ni a la falta de viabilidad empresarial del proyecto, como a otras razones.
A pesar de que desde el Ayuntamiento aseguran que el Alcalde, Bartolomé González, está mediando en busca de soluciones, y que este asunto no tiene nada que ver con el Consistorio sino que responde a un conflicto entre dos empresas privadas, todo arranca al parecer en la deuda de más de 280.000 euros que el Ayuntamiento complutense tiene contraída con la empresa. Ante la normal insistencia de ésta por regularizar la situación y ante la dificultad de la misma por mantener su solvencia y continuar así la actividad, la respuesta municipal fue la convocatoria de concurso público y el cambio, a través de este proceso concursal, de empresa concesionaria.
Es decir, que la postura municipal, viene a ser algo así como decir: te contrato para darme un servicio, no te pago lo acordado y cuando estás arruinado te desecho y busco a otro que haga tu trabajo.
De ser esto cierto, parecería éste un proceder impropio de abuso de poder. Escandaloso, ¿no?
Pero a juzgar por éstas mismas fuentes las irregularidades no acaban aquí.
Se comenta que de los todos trabajadores implicados, los cuales reclaman sin éxito la subrogación, tan sólo uno de ellos la ha obtenido, mientras que los restantes se encuentran sin empleo, ni salario y ya se verá si con derecho a la prestación por desempleo pues, parece ser, que renuncian voluntariamente a sus puestos de trabajo.
De ser ciertos estos detalles, y los trabajadores así lo expresan, parece ser que este conflicto laboral va más allá de una simple diferencia de intereses entre dos empresas privadas, como dice el Ayuntamiento y que además, éste, lejos de ser ajeno al asunto, pudiera estar justo en el centro del mismo y ser fuente de su origen.
Seguro que el Alcalde, cuya excelente gestión ha sido avalada, como pocos ediles de este país pueden presumir, mediante su constante y recurrente apoyo en las urnas hará, como dicen es su intención, por solventar prontamente este feo asunto mediando entre las partes, y casi seguro también que para ello deseará comenzar asegurándose de tener bien barrido su propio Salón de Plenos.
D.A.S.
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