Llave de Oro de Madrid para László Sólyon
• El alcalde recordó el papel de la República de Hungría en la lucha por la libertad e independencia y en contra de los totalitarismos, y señaló como hitos históricos la celebración de las primeras elecciones democráticas y su ingreso en la Unión Europea
• Gallardón aludió al acervo cultural y científico húngaro –Hungría cuenta con 13 Premios Nobel– y mencionó a personajes como Liszt, Ligeti, Béla Bartók, Sandor Marai o Imne Kertész
• Madrid tiene una calle dedicada a Hungría, una placa que recuerda a Béla Bartók y una lápida que rinde tributo a Liszt
El presidente de la República de Hungría, László Sólyón, ha recibido de manos del alcalde de la Ciudad de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón, la Llave de Oro de la Villa, que tradicionalmente se entrega a los mandatarios que visitan oficialmente España. El alcalde recordó en sus palabras de bienvenida que Sólyón es el tercer jefe de estado húngaro que visita el Ayuntamiento madrileño, “hecho que pone de manifiesto la intensidad de relaciones entre Madrid y Hungría”. También hizo alusión a la implicación de este país en la construcción de la Europa democrática y al coraje de su pueblo tanto en el mantenimiento de su independencia e identidad como en la participación en los procesos que han configurado la casa común europea.
El mundo democrático celebra estos días el vigésimo aniversario de la caída del Muro de Berlín, hecho histórico que evocó Gallardón para destacar “el ejemplo del pueblo húngaro en su lucha por su libertad e independencia que sirvió al resto de pueblos de Europa para liberarse de los totalitarismos”. Mencionó además como hitos históricos, la celebración de las primeras elecciones democráticas en marzo de 1990 y su ingreso en la Unión Europea en 2004.
Por último, el alcalde destacó la importancia de Hungría en el mundo cultural y científico nombrando a Ferenc Liszt, a György Ligeti y a Béla Bartók, músicos de reconocido prestigio internacional, a Sándor Marai, Péter Esteráis, Péter Nádas, como autores literarios sin olvidar a Imre Kertész, Premio Nobel de Literatura, 2002. No menos importante es el acervo en el campo científico ya que Hungría posee trece Premios Nobel.
Al entregar al presidente la Llave de Oro de la Ciudad, Gallardón la definió como “metrópoli abierta” en la que tanto los ciudadanos como la cultura húngara están presentes y puso como ejemplo la placa que recuerda la estancia de Béla Bartók en la capital, la lápida que rinde tributo a Liszt y la calle dedicada a Hungría.
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