Gallardón reclama medidas complementarias en el Congreso de los Diputados para aumentar la eficacia de la actuación municipal
Propuestas para mejorar la seguridad vial
Entre las medidas, se encuentra la pérdida de puntos por comportamientos insolidarios al volante, como aparcar o parar en un carril bus. Otra de las demandas es catalogar como falta muy grave -no sólo grave, como ocurre en la actualidad- el circular a 100 kilómetros por hora en una vía limitada a 50. Las administraciones se enfrentan a serias dificultades a la hora de cobrar una sanción a aquellos infractores domiciliados fuera de límites urbanos. En sus poco más de 600 kilómetros cuadrados, Madrid soporta una intensidad diaria de más de 2,4 millones de vehículos. La política municipal recoge frutos: el año pasado el número de víctimas mortales descendió un 60% con respecto a 2008. Madrid trabaja por conseguir cero víctimas. Su herramienta es la Estrategia de Seguridad Vial 2007-2010, un plan de información, formación y concienciación para peatones y conductores
Incrementar la seguridad vial en las calles madrileñas pasa por resolver la falta de una respuesta eficaz de las actuales normas de tráfico. Por ello, el alcalde de la Ciudad de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón, ha solicitado, en el marco de las II Jornadas Parlamentarias sobre Seguridad Vial y Prevención de Accidentes de Tráfico, que compute como falta muy grave circular a 100 kilómetros por hora en una vía limitada a 50, se reconozca con pérdida de puntos el comportamiento insolidario al volante y se facilite el cobro de las sanciones a conductores que no residen en la capital.
Estas han sido algunas de las propuestas, “planteadas desde un sincero afán de mejora”, por parte de una ciudad que apuesta por el transporte público y a la que le “sería útil –afirmó– ampliar las competencias municipales para regular el uso y la circulación de las bicicletas u otros medios alternativos de transporte, facilitando una auténtica convivencia entre peatones, conductores y ciclistas”.
Circular a 100 kilómetros por hora en una vía limitada a 50 se califica en la última reforma del carné por puntos como una falta grave. No es suficiente.
“Los ayuntamientos queremos contribuir a desarrollar un modelo de seguridad vial que minimice los perjudiciales efectos sociales de los accidentes de tráfico. Nuestro compromiso –continuó– es desarrollar una cultura de la movilidad urbana que fomente la seguridad”. A su juicio, doblar la velocidad en un vía de 50 km/hora debería computar como “falta muy grave”.
También es “especialmente necesario que se reconozca con pérdida de puntos estacionar o parar en el carril bus”, un comportamiento insolidario que representa, además, un verdadero inconveniente en una ciudad que se afana por fomentar el uso del transporte público.
Ruiz-Gallardón, además de expresar estas demandas ante el presidente de la Comisión de Seguridad Vial del Congreso de los Diputados y los alcaldes de Bilbao, Murcia, Sevilla y Vigo, ha denunciado “la casi impunidad de los infractores domiciliados fuera del término municipal o de la región, por las dificultades que presenta hacer efectiva la sanción”, pese a la creación de la llamada Dirección Electrónica Vial.
La experiencia hace cada día más necesarias medidas como esas. En sus poco más de 600 kilómetros cuadrados, Madrid soporta una intensidad diaria de más de 2,4 millones de vehículos, por lo que “mejorar la movilidad y la seguridad vial es uno de los pilares de nuestro modelo de ciudad”, en el que el peatón se ha reconvertido en el “protagonista de la escena urbana”, fomentando el uso racional del automóvil y apostando por el transporte público y otros medios alternativos, como la bicicleta. “No basta con hacer de Madrid una ciudad más competitiva, sino que esa competitividad se tiene que basar en un concepto de progreso en el que la seguridad vial sea un indicador de la calidad de vida y bienestar de los ciudadanos”, insistió Ruiz-Gallardón.
Reducción de víctimas mortales
La Carta Europea por la Seguridad Vial, a la que el Ayuntamiento de la capital se adhirió en 2005, persigue reducir entre 2001 y 2010 el número de víctimas mortales en accidentes de tráfico en un 50%. Un objetivo al que Madrid se ha adelantado en cuanto a cumplimiento. El año pasado acumuló 43 muertos en accidentes de tráfico, un 60% menos que en 2008. “Sin embargo, cuando hablamos de vidas humanas no podemos estar satisfechos con esta reducción. Muy al contrario. Nos impulsa a redoblar nuestros esfuerzos por acentuar esa tendencia descendente”.
Madrid trabaja por conseguir cero víctimas y la implicación de todos los agentes afectados. Su herramienta es la Estrategia de Seguridad Vial para Madrid 2007-2010, que contempla medidas preventivas como la mejora de la información, la formación y educación por parte de la Policía Municipal a más de 109.000 alumnos, y el desarrollo de campañas de concienciación, para hacer del “usuario, ya sea conductor o peatón, un ciudadano más informado y, por tanto, un ciudadano más seguro”.
El plan también contempla la mejora de las infraestructuras y la gestión de la movilidad, de las que son buenos exponentes la reforma de la M-30 para evitar puntos peligrosos o el aumento de áreas peatonales; el aumento de los controles de velocidad y alcoholemia para la prevención de accidentes y, en el caso en el que desgraciadamente ocurran, la Estrategia de Seguridad Vial contempla la reducción de tiempos de respuesta en el auxilio del accidentado: durante 2009, el SAMUR-Protección Civil realizó 18.015 intervenciones por accidentes de circulación, acreditando un tiempo medio de respuesta de 8 minutos y 9 segundos.
Otro de los aspectos es la investigación y estudio de accidentes, donde la Policía Municipal actúa como Policía Judicial, para lo cual ha sido dotada de todos los medios precisos tanto para aclarar los hechos como para analizar sus causas y así poder evitarlas en el futuro “.