El curso “La identidad del voluntariado” ha sido promovido por
- La solidaridad, la participación, la ciudadanía, la educación y la organización del voluntariado, todo ello en marcos territoriales diferentes, han sido los ejes de los debates
El voluntariado actual tiene rasgos que le diferencian del tradicional: es más espontáneo que formalista, más excepcional y menos cotidiano, más puntual y menos permanente, más diversificado y menos concentrado, lo que plantea importantes retos en el terreno educativo, de la organización y de la participación.
Así se ha expuesto en el curso sobre “La identidad del voluntariado” que esta semana se ha celebrado en El Escorial, dentro de los cursos de verano que organiza
Por parte de las empresas, Juan Alfaro, del Club de
Las exposiciones de los ponentes han girado en torno a cinco grandes ejes: la solidaridad, la participación, la ciudadanía, la educación y la organización del voluntariado, todo ello en marcos diferenciados, desde el ámbito territorial europeo al de los municipios, así como en diferentes ámbitos de acción, desde las organizaciones sociales hasta la empresa o la administración.
Nuevas áreas de voluntariado
En la actualidad se constata la existencia de nuevos tipos y nuevas áreas de participación ciudadana, que no están directamente relacionadas con la atención a los más necesitados: voluntariado deportivo, voluntariado socio cultural, voluntariado socio sanitario, voluntariado educativo etc.
Estas nuevas formas de voluntariado se deben a diferentes motivaciones. No sólo es la solidaridad lo que mueve a los voluntarios, sino también la satisfacción, la autorrealización, etc.
También se ha hablado del futuro, de lo que ocurrirá con el voluntariado y los modelos en los que se apoyará. Las líneas sobre las que ese futuro se asienta pueden ser varias. La primera puede ser la diversidad y pluralidad del voluntariado, reflejo de una sociedad en permanente transformación, con intereses muy diversos y atendiendo, cada vez más, a una amplia variedad de motivaciones.
El segundo lugar, el voluntariado se ampliará o se reducirá en la medida en que en nuestra sociedad se extienda y afiance esa confianza que permite mayor cohesión y mejores oportunidades para la participación y la cooperación, porque representa una expectativa de reciprocidad y de igualdad y, por lo tanto, nos permite tener la certeza de que no se va a abusar de esa confianza. La sensación de confianza también impulsa y estimula la formación de asociaciones secundarias que actúan como vehículos de participación y de implicación para alcanzar objetivos colectivos.
El tercer rasgo se refiere a los agentes implicados en la promoción y canalización del voluntariado. Son cada vez más abundantes y variadas las instituciones y organizaciones que trabajan con voluntarios implicados en una gran variedad de proyectos. Organizaciones sociales, administraciones públicas, empresas, universidades, de mayor o menor tamaño, han modificado su percepción de la acción voluntaria y son conscientes de que pueden contribuir, desde su esfera de acción, al bienestar común.
El cuarto es la aparición de espacios cada vez más amplios para la acción voluntaria y la generación de iniciativas que transcienden el ámbito territorial nacional, como el Servicio de Voluntariado Europeo. Se plantean nuevas formas y modelos de voluntariado desde iniciativas nacionales que tienen su plasmación en actuaciones locales.
En conclusión, el curso “la identidad del voluntariado” ha puesto en evidencia la necesidad de buscar ámbitos comunes de acción voluntaria que se adapten a las nuevas necesidades y respondan a la diversidad de motivaciones que, hoy día, mueven a los voluntarios. La administración local puede jugar un papel fundamental para responder a los retos a los que se enfrenta el voluntariado.
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