Gallardón presenta el concierto gratuito que esta noche ofrecerá el maestro argentino-israelí dentro de los Veranos de la Villa
Se ha convertido ya en una cita insoslayable del estío madrileño. El maestro argentino-israelí Daniel Barenboim vuelve esta noche a Los Veranos de la Villa al frente de la Orquesta West-Eastern Divan, la formación que hace una década creó junto a su amigo, el filósofo palestino Edward Said, como un proyecto que trascendía a la propia música. “Encarnaron –dijo el alcalde, Alberto Ruiz-Gallardón, en la presentación del concierto– los ideales de la concordia, diálogo y proximidad que se necesitan para poner fin de una vez a todas las tensiones y los duros enfrentamientos que desgarran Medio Oriente”.
La cita de Barenboim con la Ciudad de Madrid se produce tras la clausura del Festival Internacional de Música y danza de Sevilla, donde el maestro ha dirigido a la Orquesta West-Eastern Divan. El escenario será Puerta del Ángel, el icono de estos Veranos 2009, y será de nuevo gratuito. Junto al recinto se colocará una pantalla gigante para que puedan disfrutar del concierto las personas que no han conseguido entradas.
La formación está integrada por jóvenes árabes, israelíes y españoles que se reúnen en Sevilla para preparar y ensayar los propuestas del maestro. Precisamente para su cita madrileña, ha escogido dos obras fundamentales del Romanticismo: el poema sinfónico Los Preludios, de Liszt, y la Sinfonía Fantástica de Berlioz.
En la primera composición, inspirada en las Nuevas meditaciones poéticas de Lamartine, Liszt refleja la lucha por la vida, la alegría de amar y la serenidad de la existencia en el campo. Sobre la Sinfonía Fantástica, Ruiz-Gallardón resaltó que “curiosamente, fue Liszt el primero en captar la fuerza tremenda de la obra, que convertía a esta exuberante sinfonía en un modelo perfecto del movimiento romántico, todo libertad y pasión, sin olvidar los momentos sombríos y más o menos teatrales, como la famosa Marcha al cadalso o el Sueño de una noche de aquelarre”.
Leyenda musical
Al repasar la historia del director argentino-israelí, Ruiz-Gallardón recordó que, desde los inicios de su carrera musical, “se le relaciona con esos pocos nombres que forman parte de la leyenda de la música de nuestra época”.
Barenboim recibió clases de dirección de Igor Markevitch; estudió piano y composición con Nadia Boulanger; tocó muy joven bajo la batuta de Stokowski y Furtwängle le calificó de “fenómeno”.
Ya en 1958 el público español pudo disfrutar que el concierto que Barenboim grabó en Madrid, en los estudios originales de Televisión Española en el paseo de la Habana. “Desde entonces –recordó Ruiz-Gallardón– su presencia fue haciéndose cada vez más asidua y el Barenboim pianista fue aplaudido en nuestro país como antaño lo habían sido los Liszt y Thalberg en el siglo XIX o los Risler o Rubinstein en el XX”.
El alcalde destacó el vínculo de unión entre el director y la capital española. “Madrid –dijo– ha sido para Barenboim como una segunda casa. Aquí ha desplegado sus incomparables dotes de pianista y director, y no creo que sea ajeno a su interés por España el hecho de que haya grabado parte de la Iberia de Albéniz, tanto en su versión pianística como en la orquestal.”. “Si nos atenemos en sentido estricto a su estilo –añadió– hay que decir que estamos ante un músico omnicomprensivo, cuya ejecución, delicada y muy espiritual, surge de una visión personal y un conocimiento exhaustivo del material a desvelar en la interpretación”.
Referencia ética
Pero además de las cualidades artísticas de Barenboim, el alcalde madrileño se centró en la figura del maestro. La creación de la West-Eastern Divan es “una pequeña luz en una larga y oscura historia de violencia e incomprensión en la que parecía imposible hallar un rincón para negociar cualquier posibilidad de concordia y entendimiento”, subrayó. La orquesta se ha convertido en “una referencia ética, un precedente que muestra el camino”, como así ha sido reconocido, por ejemplo, con el Premio Príncipe de Asturias de la Concordia, otorgado a sus dos fundadores.
“Cuando esta noche escuchemos una música de aliento universal, interpretada por instrumentistas de distintas nacionalidades y diferentes credos e ideas, debemos tener esa lección muy presente. Y que Madrid sea el escenario de ese triunfo de la sensatez sobre el rencor, de la creatividad sobre la reiteración, dice además mucho de la que esta ciudad quiere ser”.
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