Torrejón de Ardoz. lunes 22 de junio.
Algo más de tres cuartos de entrada y un calor sofocante fueron los espectadores de la penúltima de Feria en Torrejón de Ardoz. Se lidiaron reses de la ganadería de Castilblanco, sosos y mansos en conjunto excepto el tercero, para los caballeros Andy Cartagena, Sergio Galán y Diego Ventura.
Andy Cartagena abrió plaza calentando rápidamente el ambiente en los tendidos con un ejemplar que, aunque sin ligarse mucho al caballo, no rehusó la embestida. Se adornó mucho en banderillas y remató la faena con un trasero aunque efectivo medio rejón que le valió las dos orejas. En su segundo, el alicantino ofreció más de lo mismo. Breves fueron los momentos en los que pudo prender el toro a la cola de sus monturas, un toro sin movilidad alguna que le obligó a quebrar de forma muy comprometida. Un certero rejón en todo lo alto finiquitaría su actuación revalidando su puerta grande con otras dos orejas.
Sergio Galán hubo de ponerlo todo en su primero en una faena muy laboriosa no reconocida por el público. Sudar tinta le costaría hacerse con el primero de su lote, un mansurrón con poca movilidad y menos transmisión que siempre buscaba ponerse por delante complicando mucho la faena al jinete y la perfecta colocación de los hierros. Un primer medio rejón no bastó para despachar a un toro siempre con la cara arriba que no se ponía en suerte, el segundo, aunque fulminante, no fue suficiente para que el torero sumara trofeo. El segundo de su lote, sin ser el oponente perfecto, tuvo algo más de empuje y movilidad permitiendo al taranconero torear muy de frente y ajustándose mucho en el tercio de banderillas. El público entró en faena y esta vez si, cuando parecía que el toro iba a echarse sin ayudarle lo más mínimo en la suerte suprema, un rejonazo certero y fulminante hizo levantarse al respetable para pedir los dos apéndices. Tras una fuerte petición, como ya ocurriera el año pasado en esta misma plaza, desorejó al animal.
Completaba el cartel Diego Ventura. Volvía a Torrejón un año después del percance sufrido en esta misma plaza la temporada pasada, percance que le mantuvo apartado de los ruedos durante algo más de mes y medio. Lidió en tercer y sexto lugar. El hispanoluso tuvo buena tarde. Con su primero volteretas muy ajustadas en la cara del toro en el tercio de banderillas y una faena muy ligada le hicieron acariciar el doble premio, pero dos pinchazos antes del definitivo medio rejón hicieron esfumarse un apéndice. Con el que cerró plaza tuvo más suerte, fue el animal de más transmisión de la tarde a pesar de que se cerraba mucho en tablas. Hubo de emplearse para sacar todo el partido posible a su oponente pero, de nuevo, el fallo con los aceros le privó de mayor triunfo. En esta ocasión el público si valoró el esfuerzo del jinete concediéndole una oreja, que sumada a la anterior, le abría la puerta grande.
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