Aunque nadie lo esperaba, el último pleno celebrado en Coslada el pasado día 16 de febrero, terminó antes de lo habitual. O bien los señores y señoras concejales tenían otros compromisos, o bien la faena no dió para más, dos envites y un chiste de sobrero.
Comenzó el turno de intervenciones, con un argumentario del insigne y comprometido numero dos de la lista popular, Paco Becerra. En aras de justificar su personal tesis conspiradora que defiende que: “ Los cambios en la denominación de los puestos de confianza política que se generan inevitablemente cuando cambia una concejalía no son cambios que a la sazón se puedan justificar sino sobre la base de la misma justificación del cambio”. Alguien le refrescó la memoria oportunamente, preguntando por qué no puso en práctica su tesis en los tiempos en los que ocupaba la concejalía de seguridad, objeto de nuevo de permuta. Por un momento flotó en el salón de plenos lo que todo el tendido del 13 temía, las referencias al espionaje-corrupción del PP en Madrid, por lo que el edil popular replegó rápidamente el capote y se refugió en el burladero de su portavoz Raúl López.
El segundo tiento volvió de las filas populares con la defensa de una moción que reclamaba la vuelta a la ciudad de la Universidad del Mayor. Defenderse de los argumentos de la eterna candidatable Maite García Ferrer, no es tarea fácil y no pudo la edil de los mayores Ana Guillén, ni con la palabra que no le brota, ni con los hechos que evidentemente desconocía. Pero siempre hay un peón dispuesto a echar un capotazo intelectual a la bisoñez, y al grito de “este toro es mío” la concejala socialista Mondejar, pisó la arena en su ayuda. De nuevo el intento fue en vano, y ante el aviso del respetable, el mayoral del corral se vio obligado a tomar el toro por los cuernos de la votación y asunto zanjado. Conclusión, que los mayores de Coslada que quieran ocupar su ilustre tiempo de jubilación estudiando se vayan a Alcalá o a Oxford; ya satisface el Ayuntamiento plenamente su proyecto cultural llevándolos a comer a Aranjuez por navidades. Lo demás es puro ocio y esparcimiento baladí, total para que quieren un titulo a su edad.
El pleno se resolvió con un nuevo partido de ping-pong entre las preguntas de ida de la oposición y las respuestas de vuelta del tripartito, alguna se escapó y fue a parar al público. De entre ellas, cabría destacar la protagonizada por un espontáneo meritorio. Mas o menos el chiste, perdón queja, fue así:
-Una noche salgo de copas y dejo mi supercochazo encima de la acera, y vienen los policías, e incomprensiblemente me multan. La estupidez no tiene enmienda, pero siempre hay alguien dispuesto a resolverla, y en este caso quien se puso la montera, que ya no era suya, fue Murillo, apodado el solitario, que remató el chiste:
-Mire usted, la ciudad es de los ciudadanos, las multas dan satisfacción a mi compañera Santa Teresita de Hacienda, que se queja de que este año se han puesto muy pocas, y de copas se va usted en metro. Lo que desató una hola de reprimidas carcajadas entre los asistentes. Pero este cronista, como siempre, no lo entendió, espero que en el próximo pleno alguien lo explique.
Chiquito de Coslada
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