No debes perderte…
(Desde Londres, Serlinda Vigara)
Lugares con encanto histórico, emblemáticos y fotografiados hasta la saciedad. Son partes de Londres que todos conocemos aunque nunca hayamos estado aquí. ¿Quién no recuerda a Peter Pan sobrevolando el Big Ben? Quizá la explosión del Parlamento Inglés en V de Vendetta pase más desapercibida en los anales del cine, pero si visitas la ciudad, recomendamos que veas la película antes.
Puedes recorrer todos estos lugares en un día, pero hazlo con cabeza. Desayuna bien. Las cafeterías inglesas ofrecen el mítico English Breakfast por un precio muy asequible (aproximadamente 5 libras). Ármate de valor y prueba el bacon con judías para desayunar. Garantizo que os dará las fuerzas necesarias para el paseo que os espera.
Primera parada: Westminster.
No olvides Mind de Gap, recomendación que será repetida hasta la saciedad en cada parada de metro, que sirve para que tengas cuidado con el escalón a la entrada y salida del vagón.
Al salir de Westminster te encuentras de primera mano con el reloj más famoso del mundo. Antes de sufrir la enfermedad del turista y saques tu cámara disfruta de la vista. Fíjate en lo laborioso de arquitectura. Disfruta del sonido de las campanas que tocan cada 30 minutos y forma parte del momento. Luego si quieres saca la cámara y ponte a hacer fotos como el 98% de las personas que se encuentran en el mismo sitio que tú. Sonríe por favor.
Al lado derecho del Big Ben se encuentra la abadía de Westminster. No puedo evitar recordar uno de los momentos estelares del Código da Vinci, enmarcado por este edificio. Puedes visitarla por dentro, el precio ronda las 10 libras (depende si tienes carnet de estudiante, si eres jubilado o menor de edad…) y a cambio puede ver las tumbas de Darwin, Isaac Newton, Dickens…
A la izquierda del reloj se encuentra el Parlamento, donde se reúnen los Lores y los Comunes. También puedes visitarlo por dentro. La entrada cuesta alrededor de 12 libras.
Cruza el puente que atraviesa el Támesis para disfrutar de la panorámica que ofrece una vista un poco más alejada de Westminster. Si puedes, hazlo por la noche. La vista es maravillosa, mágica. Las luces tenebrosas le dan ese punto a Londres que tanto gusta. Desde ese punto también puedes vislumbrar el London Eye, que presume de tener una visión maravillosa desde lo alto, que no podemos confirmar porque no hemos montado (unas 15 libras). Si paseas bajo el London Eye encontrarás a numerosos artistas callejeros que amenizarán el ambiente a orillas del Támesis.
Es el momento de volver a coger el metro para continuar nuestro paseo histórico del día.
Siguiente parada: Bank.
Vamos a ver ahora la torre de Londres y el Tower Bridge. ¿Recordáis el principio de Benny Hill? La primera vez que estás en esta ciudad te vienen a la mente constantemente imágenes guardadas en tu recuerdo, de antiguas películas o novelas, donde describen los lugares que visitas ahora.
Hay que andar bastante para llegar hasta estos monumentos, pero no os agobiéis. Sigue las señales indicativas desde la salida del metro y te será fácil. El paseo durará aproximadamente 15 minutos pero vale la pena. Además, puedes comer en la zona tu primer plato de Fish & chips. Muy poco nutritivo, pero típico y económico. Si tu paladar es algo más exquisito, prueba las ostras que te ofrece el vendedor ambulante que se coloca delante del Tower Bridge. Siempre y cuando te atrevas, claro.
Disfruta del final de este paseo en una taberna. Aquí son el plato de cada día, al caer la tarde. Tómate una pinta bien fría y relájate. Empápate del ambiente. Si tienes ocasión, pregunta a los camareros sobre lugares que visitar. Ellos estarán encantados de ayudarte y además, podrán mostrarte cosas que no están
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