
Por Eva Levy
Presidenta de Honor de WomenCEO
Hemos asistido recientemente a la retirada de distinciones a personas conocidas. Es triste, pero nos invita a reflexionar sobre premios y medallas. La vieja expresión “nobleza obliga” sigue vigente. El reconocimiento del mérito es una fuente de exigencia para quien lo recibe, junto a los posibles privilegios. De exigencia permanente. De ahí la responsabilidad a la hora de seleccionar candidatos a un honor, si se quiere mantener el prestigio del mismo, y de ahí la responsabilidad a la hora de aceptarlo.
Al hilo de todo esto, me parecen importantes esas distinciones o etiquetas que un individuo o una organización reclaman para comprometerse por adelantado y de forma especial con la sociedad a la que sirven. Nada les fuerza a dar ese paso, que implica un plus sobre el cumplimiento de unas normas básicas, y el precio en reputación si desfallecen es muy alto. Pero cada vez hay más compañías, por ejemplo, que actúan de esta manera.
Ahora mismo terminó el plazo para solicitar el Distintivo Igualdad en la Empresa, creado en 2009, como un refuerzo de los Planes de Igualdad imprescindibles desde 2007 en las empresas/organizaciones con más de 250 empleados, aunque recomendables siempre. Hay de todo entre las 92 firmas que lo ostentan: empresas alimentarias, financieras, automovilísticas, aseguradoras, tecnológicas, bufetes (1)… Y no es fácil acceder al distintivo. Deben pasar por una criba en la que la empresa muestra todas sus cartas hasta el mínimo detalle al Instituto de la Mujer y para la Igualdad de Oportunidades, además de hacer públicas sus políticas de igualdad. El DIE tiene una vigencia de tres años (prorrogable, pero también revocable si no se mantiene el nivel), en los que la empresa presenta un informe anual de seguimiento que demuestre la mejora del nivel de excelencia acreditado. Los avances los van afinando las propias empresas, controlados por los Responsables de Igualdad designados por sus compañías. . Estos Responsables están en contacto en una Red específica creada al efecto de forma que pueden intercambiar experiencias, mejorar el famoso “buen gobierno”, la satisfacción de la plantilla y también la productividad de la empresa.
Pensamos automáticamente en las mujeres cuando se habla de igualdad, y con motivo, pero hay más sectores a considerar en una España (y en una Europa) avejentada en la que la lucha contra la discriminación es, además de justa, urgente para rescatar talento. Mujeres, seniors, personas de otras etnias y culturas, discapacitados… La diversidad en una compañía multiplica los puntos de vista y representa la variedad de la sociedad (y en el mercado). Algunos estudios demuestran los buenos resultados relacionados con este Distintivo y con las políticas de igualdad. Y si además puntúa a la hora de los concursos públicos, miel sobre hojuelas…
- http://www.igualdadenlaempresa.es/redEmpresas/distintivo/entidadesDistinguidas.htm