Las elecciones apremian y, a menos de una semana del primer gran encuentro del año con las urnas, es inevitable tirar de la hemeroteca más reciente para hacer balance de aquello que nuestros políticos han hecho o dicho, en un intento final por ganarse la confianza de los españoles más indecisos. En este sentido, si bien han sido muchos los colectivos a los que han ido dirigidas estas acciones, lo cierto es que el de los autónomos destaca por encima del resto.
Así, ni la dividida oposición se ha olvidado en sus promesas electorales de los trabajadores por cuenta propia, ni al Gobierno se le ha escapado la oportunidad de incluir una batería de medidas de apoyo al colectivo de última hora.
La Encuesta de Población Activa (EPA) del primer trimestre del año revelaba que el número de empleados por cuenta propia descendió en 23.000 personas de enero a mayo -hasta quedarse en 3,055 millones-, a pesar de que en los últimos doce meses ha aumentado en 40.700. De este modo, y ante el mal sabor de boca que ha dejado la EPA, el secretario general de la Unión de Profesionales y Trabajadores Autónomos (Upta), Sebastián Reyna, afirma que los datos "demuestran la debilidad de la evolución del trabajo por cuenta propia".
A pesar de esto, la política española es consciente de que cuidar a los autónomos es un paso estratégico fundamental, puesto que una buena parte del tejido empresarial está compuesto por estos perfiles. Algo que, según Reyna, "es normal, ya que los trabajadores autónomos representan una parte cuantitativa muy importante de la sociedad española y muy activa en lo cualitativo".