El IVA es otra de las cuestiones que más carga la mochila de los trabajadores por cuenta propia. Más del 55 por ciento tienen claro que preferirían que se bajase este impuesto antes que las cotizaciones sociales (40,02 por ciento) o el IRPF e Impuesto de Sociedades (25,3 por ciento).
Los analistas de Ata, también han preguntado por la posibilidad de adaptar el sistema de cotización a la seguridad social de los autónomos a sus ingresos reales. Medida que se viene demandando con gran intensidad por el colectivo y que además de reducir considerablemente la cuota mensual de algunos autónomos tendría efectos positivos su protección social, más concretamente en sus pensiones. En este punto llama la atención que el porcentaje de respuestas favorables (38,0 por ciento) sea muy parejo al de respuestas desfavorables (38,8 por ciento), lo que tiene su explicación en el más de 80 por ciento que pudiendo -por volumen de ingresos- elevar su base de cotización lo hacen por la mínima. Reservas que contrastan de forma paradójica con el casi 66 por ciento de autónomos que sí estarían dispuestos a cotizar por formación, equiparando el sistema al de los trabajadores asalariados y así poder acceder a formación bonificada y continua.