El 61,9 por ciento de los autónomos de la provincia de Ciudad Real lleva más de cinco años en activo. Muchos de sus negocios, un total de 14.888, nacieron al calor de la crisis, desafiando la sequía del crédito, la contracción de la demanda y la morosidad. Un porcentaje que se sitúa ligeramente por encima de las medias nacional (56,9%) y regional (60,1%). Según un informe elaborado por la Asociación de Trabajadores Autónomos (ATA), con datos del Ministerio de Empleo y Seguridad Social, esta cifra se eleva a 16.818 -rozando a siete de cada diez trabajadores por cuenta propia que no están integrados en sociedades, cooperativas u otras entidades- si se incluyen aquellas iniciativas con una antigüedad superior a los tres años.
Por contra, el número de autónomos que lleva menos de tres años funcionando en la provincia es de 7.233 y, dentro de ellos, el 43,8 por ciento (hasta 3.171) aún no ha cumplido los primeros doce meses de vida. Estos datos estadísticos vienen a demostrar que una parte importante de los emprendedores ciudadrealeños ha logrado mantener a flote su actividad laboral a pesar de las dificultades. Entre ellas, la subida del impuesto sobre el valor añadido (IVA) al 21 por ciento.
El perfil del autónomo en la provincia pasa por un hombre (ellos son el 70% del total) de nacionalidad española (96,8%) con una edad que oscila entre los 40 y 54 años (45,6%). Le sigue el tramo de 25 a 39 años, que significa el 28,1 por ciento, y el colectivo mayor de 55 años con un 23,5. Los autónomos que aún no han cumplido el cuarto de siglo son sólo un 2,8 por ciento.
El 62,3 por ciento de los autónomos personas físicas (sin estar integrados en sociedades mercantiles o cooperativas) está vinculado al sector servicios, seguido del 23,3 por ciento de los profesionales de la agricultura, lo que da idea del peso del sector primario en la provincia de Ciudad Real. Por detrás, se sitúan la construcción (9,5%) y la industria (4,9%).
El número de ciudadrealeños inscritos en el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos (RETA) bajó en medio centenar de cotizantes en el primer trimestre del año, un 0,1 por ciento, hasta situarse en 35.228 afiliados. De ellos, el 68,2 por ciento -hasta 24.051- eran personas físicas, es decir, trabajadores por cuenta propia no societarios. El resto, un total de 11.177, estaban integrados en sociedades.
Recientemente, el Ministerio de Hacienda y Administraciones Públicas y la Asociación de Trabajadores Autónomos (ATA) han firmado un convenio de colaboración para ver simplificados y reducidos los trámites a realizar. Y es que las trabas administrativas han sido históricamente uno de sus principales caballos de batalla aunque, por supuesto, no es único.
A este respecto, el colectivo de trabajadores por cuenta propia reclama una serie de medidas fundamentales para seguir generando riqueza. Entre ellas, una rebaja de los impuestos, mayores facilidades para acceder a la financiación, la equiparación de sus derechos con los de los trabajadores asalariados, la adecuación de las cotizaciones a los ingresos netos, el cumplimiento escrupuloso de los plazos de pago que fija la Ley de Morosidad para que los negocios no se vean abocados al cierre y la ampliación de la ayuda de 426 euros a autónomos en paro. Porque hay que ayudar a los que empiezan y a los que fracasan.