Ser autónomo hoy parece tener muchas más facilidades que en los años anteriores a la crisis. Aparentemente esto es así porque el Gobierno ha legislado de forma abundante para ello, especialmente en los últimos dos años. Un claro ejemplo es que 35.902 trabajadores gallegos por cuenta propia se han beneficiado de la tarifa plana de 50 euros de cotización, desde su entrada en vigor, en el 2013.
Pero esta medida para fomentar el autoempleo, ya que solo es válida para los nuevos autónomos, se va reduciendo de forma progresiva y tiene un tiempo limitado de aplicación: 18 meses.
A partir de ese momento, el emprendedor se topa con la cruda realidad: unas tarifas que, en los últimos siete años, no han dejado de encarecerse, pese a la crisis que ha diezmado a este colectivo, que en España cuenta en estos momentos con más de 3 millones de afiliados (218.413 en Galicia, a julio del 2015).
Las bases mínimas y máximas de cotización para los autónomos son las que marcan las cuotas mensuales. Pues bien, estas bases, que año tras año se actualizan en los Presupuestos Generales del Estado, no han parado de crecer desde el 2007. Echando cuentas, un trabajador por cuenta propia tiene que pagar ahora casi 250 euros anuales más al año que hace siete años.
Según los registros de la Seguridad Social, desde el 2008 hasta este momento, la base mínima ha aumentado 67,9 euros al mes, al pasar de 817,20 a 884,40.
La consecuencia para los autónomos que no disfrutan de bonificaciones (tarifa plana), que son la gran mayoría, es que la base de cotización se refleja directamente en la cuota que paga cada mes que, en consecuencia, tampoco ha parado de subir.
El resultado es que, entre los años 2008 y 2015, la cuota más baja ha aumentado algo más de 20 euros al mes, o lo que es lo mismo, casi 250 al año, ingrese lo que se ingrese.
La factura con la Seguridad Social es igual, se gane mucho o nada, y esa es ahora la gran lucha del colectivo. «El problema es que un autónomo debe pagar una cuota mínima cada mes trabaje lo que trabaje. Es decir, si un mes, un profesional solo ha realizado un proyecto de dos días y solo ha percibido los ingresos correspondientes, deberá abonar la totalidad de la cuota a la Seguridad Social», explica la federación de autónomos ATA.
La organización que preside Lorenzo Amor sostiene que «cualquier sistema progresivo a lo europeo, favorecería al 15 % del colectivo que en estos momentos estaría sobrecotizando, porque podría rebajarse la base para ellos».
Advierten, sin embargo, que esta progresión tiene una consecuencia, y es que «supondría lo que nadie se atreve a decir, que subirían las cotizaciones para la gran mayoría de los autónomos».
En la misma línea, UPTA (Unión Profesional de Trabajadores Autónomos), apuesta por tarifas ajustadas a la marcha de los negocios. «Además de incrementar el número de autónomos en este país, es necesario pensar en mantener estas cifras y evitar la sangría de bajas. Por este motivo, seguimos insistiendo en la necesidad de cambiar el modelo de cotización. Tiene que haber una mayor proporcionalidad», sostiene su presidente, Sebastián Reyna.