autonomos 2015 03 Uno de los problemas habituales a los que se enfrentan los autónomos es el retraso o ausencia de pago por parte de sus clientes. Es por ello que los profesionales por cuenta propia han de llevar a cabo un procedimiento concreto de actuación, con el objetivo final de recibir lo adeudado. Antes de llegar a esta situación, sin embargo, resulta capital que el autónomo especifique correctamente en sus facturas tanto el modo como el periodo de pago. De hecho, resulta tan importante concretar el número de cuenta al que este debe ingresar el dinero, como el periodo de tiempo que tiene el cliente para hacer efectivo lo adeudado.

Por otra parte, en el caso de que no se reciba el pago de la factura en el periodo de tiempo establecido, se ha de contactar con el cliente o empresa morosa, para confirmar si existe algún error de buena fe por parte de éste, ya sea que no le haya llegado la factura o que se haya olvidado de hacer el ingreso. En el caso de que el cliente especifique que no puede pagar la factura, es interesante establecer un periodo de plazos con la intención de facilitar el pago. También puede ser interesante plantear un intercambio de servicios o de productos, como mal menor ante una situación de morosidad.

Si la deuda permanece, y no hay intención por parte del deudor de hacer efectivo el pago, existen diversas vías de carácter legal, en función de la cantidad total que se debe. En primer lugar, si el cliente actúa de mala fe y no paga voluntariamente, se puede contratar a una empresa de cobro de morosos. A su vez, otra opción por la que puede inclinarse es por la retirada del acceso al producto o servicio que se le haya vendido, siempre que esto sea posible.

 

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