Lo que voy a escribir no le va a gustar al PP. Pero es cierto. Parafraseo así a mi colega Carlos Salas, dándole la vuelta. El maltrato administrativo vigente perjudica y desmoraliza a parados (4 millones) y autónomos (3 millones).
En esta legislatura se han producido medidas de alcance que favorecen al colectivo de autónomos. Pero los procedimientos administrativos establecidos crean malestar en un colectivo muy amplio de españoles. Y no sería difícil cambiar la tendencia, con algunas decisiones.
Cito unos cuantos puntos que, corregidos, mejorarían la calidad de vida de ambos colectivos. Son más de siete millones de personas.
- Cita previa: el sistema implantado tanto en las Administraciones tributarias como en las oficinas del SEPE, el antiguo INEM, es disuasorio. Hay contribuyentes que desean pagar una cantidad, o comentar un asunto, y deben esperar al día y hora que les toque por Internet ó tfno.
Y hay parados a los que les urge aclarar algún aspecto, incluso sobre la misma salida del paro para convertirse en autónomos, y muchas citas se dan para un plazo superior a dos semanas, y en ocasiones tres. Acercarse antes está prohibido.
- Prestaciones del desempleo: se ingresan el día 10, y son millones. ¿Qué costaría adelantar esa fecha al día 2, ó entre el 1 y el 5? Los recibos se pasan a primeros, y la devolución de un recibo por ausencia de saldo es muy perjudicial para una familia que debe mirar cada euro por las comisiones adicionales, y por las complicaciones. Alguien en el circuito se queda con intereses, y perjudica a los parados.
- Flexibilidad: No firmar el día requerido la demanda de empleo no es mala fe, puede ser un despiste. Sancionar con la supresión de un mes de prestación es muy duro para una familia, y la Administración no lo percibe así.