Los últimos años han traído un cambio en la estructura laboral de España tan profunda que guarda poca relación con todos los años anteriores desde el inicio de la transición. Una buena parte de los empleados por cuenta ajena que han peridod su empleo, se han tenido que transformar en autónomos. Especialmente aquellos que agotaron ya todas sus prestaciones por desempleo. Una segunda tanda de desempleados ha tenido que reciclarse por cuenta de estos nuevos autónomos, arrojando un panorama de dependencia estructural del autónomo, que carga con buena parte de los nuevos empleos que se crean en España. Pero España no es Estados Unidos.
ATA insiste en que dos de cada tres de los empleos que se han puesto en marcha en la presente legislatura corresponden al colectivo de profesionales autónomos. Así, los autónomos sin asalariados a su cargo se han reducido en 46.002 personas, un 2,9% en comparación con la cifra registrada hace cuatro años.
Del mismo modo, los que tienen empleados a su cargo han aumentado un 16,7%, sumando un total de 413.262 personas. En este sentido, desde ATA recalcan cada vez crece más el número de autónomos con trabajadores a su cargo. De hecho, el 53,2% cuenta con al menos un asalariado a su cargo y dos de cada diez, dos.