
La crisis económica fue la causa principal de que muchos autónomos tuvieran que darse de baja y poner fin a su actividad. Sin embargo, en los últimos años esta tendencia ha cambiado y cada vez más personas deciden emprender su camino de forma independiente. Más noticias en la revista gratuita elEconomista Gestión y Desarrollo Exterior
Desde 2013, el número de trabajadores por cuenta propia ha comenzado a aumentar, tal y como lo reflejan las altas en el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos (Reta), que a cierre de 2015 registraba casi 3,17 millones de individuos, según datos publicados por el Ministerio de Empleo y Seguridad Social.
La importancia de este colectivo -junto al de las pymes- dentro del tejido productivo en España es más que evidente y, de hecho, ha sido protagonista de muchas de las propuestas que los partidos políticos presentaron en las pasadas elecciones. A ello hay que sumar que los autónomos han ocupado un lugar destacado en las políticas de empleo en los últimos años. Así, se han aprobado medidas como la Estrategia de Emprendimiento y Empleo Joven 2013-2016, que dio lugar a la puesta en marcha de la tarifa plana de 50 euros. Dentro de estas subvenciones, cabe destacar que, en el caso de los autónomos de Ceuta y Melilla que ejerzan su actividad en los sectores de comercio, hostelería, turismo e industria -excepto energía y agua- tienen derecho a obtener un 50% de bonificación sobre la base de cotización por contingencias comunes.
Pero además del apoyo estatal, las comunidades autónomas también son conscientes de la importancia de este colectivo. De ahí que muchas hayan profundizado en las medidas del Ministerio de Empleo, añadiendo nuevas ayudas, consiguiendo, de esta manera, que sea más ventajoso ser trabajador autónomo en una región que en otra.