640 elmundofinanciero 8 El documento ha sido enviado a la comisión parlamentaria del Pacto de Toledo. Y refleja con crudeza la situación financiera del régimen de trabajadores autónomos, que lejos de haberse saneado -una de las recomendaciones del acuerdo sobre pensiones firmado ahora hace 20 años-, arrastra problemas estructurales que deben ser cubiertos por el régimen de asalariados o por el Estado vía Presupuestos generales. El informe -476 páginas- revela el origen financiero del problema. Las bases medias de cotización de los trabajadores por cuenta propia se sitúan todavía un 40% por debajo de las que pagan los trabajadores por cuenta ajena, y eso determina el nivel de sus pensiones. Lo relevante es que, en contra de las recomendaciones del Pacto de Toledo, no se está produciendo una convergencia. Al contrario. Mientras que entre 2005 y 2015 el incremento de la base mínima del régimen de autónomos fue un 14,8%, el incremento del IPC fue del 22,1% . Por el contrario, las bases media de cotización del régimen general se han incrementado en un 26,4%. Es decir, casi 12 puntos más.

Esto ha supuesto que la base mínima del Régimen Especial de Trabajadores Autónomos, que en 2005 superaba a la del Régimen General en un 28,7%, en 2015 solo la supera en un 16,8%. Como se sabe, la peculiaridad de este régimen es la posibilidad de elección de base de cotización por el autónomo dentro de unos límites máximos y mínimos.

Y lo que está sucediendo es que la mayoría elige cotizar por bases inferiores, ya sea por necesidad o como consecuencia de que el Estado garantiza un determinado nivel de rentas en el momento de la jubilación mediante los llamados complementos de mínimos, que son financiados con impuestos. Y según la Seguridad Social, nada menos que el 83,6% de los autónomos cotiza por la base mínima (884 euros). En el caso de los menores de 48 años, el porcentaje de quienes cotizan por mínimos llega al 93,3%. Como consecuencia de ello, el 39% de los pensionistas de autónomos percibe complementos de mínimos (subvenciones del Estado), frente al 23% en el caso de los asalariados.

La extensión de la tarifa plana explica en buena medida estas cifras. Hasta agosto del año pasado, 635.602 autónomos se habían acogido a esta fórmula de menor cotización, y de ellos 255.367 eran menores de 30 años. Mientras el trabajador autónomo sin cobertura de contingencias profesionales cotiza al mes 266,14 euros, el autónomo acogido a la tarifa plana solo cotiza 50 euros mensuales los primeros meses.

El resultado, como no puede ser de otra manera, es una gran diferencia en la cuantía de la pensión de un autónomo respecto de lo que percibe un jubilado del régimen general. La pensión media en el primer caso es equivalente a 692 euros y en el segundo, a 1.174 euros, lo que supone un 69% más.

 

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