640 elmundofinanciero 9 ¿Qué consecuencias tiene esta evolución de las cotizaciones y del cobro en prestaciones? Pues un déficit que lejos de disminuir crece año a año. Como asegura la Seguridad Social, “los gastos superan a los ingresos en una proporción cada vez mayor”. Es decir, mientras que los ingresos decrecen o se mantienen estables, los gastos crecen anualmente. En concreto, la recaudación por cotizaciones asciende a 10.739 millones, pero los gastos en prestaciones alcanzan los 17.361 millones. Por lo tanto, una diferencia entre ingresos y gastos de 6.622 millones, y en aumento. Es decir, prácticamente la mitad del déficit de la Seguridad Social el año pasado tuvo que ver con el resultado del régimen de autónomos.

Expresado de otra forma, mientras que en el año 2009 la recaudación por cuotas suponía el 81% del gasto de prestaciones, en el año 2014, último año liquidado, solo representaba el 62,3%. Como sostiene el informe de la Seguridad Social remitido al Pacto de Toledo, el valor actual de las pensiones iniciales reconocidas a los autónomos “es siempre superior al valor actual de las cotizaciones efectuadas a lo largo de la vida laboral”. No en vano, nada menos que el 67% de los trabajadores por cuenta propia cotiza cada mes por la base mínima.

¿Cuál es la solución? La Seguridad Social apunta una idea: “La conclusión principal es que las bases de cotización de los trabajadores autónomos se debían adecuar desde el inicio de su actividad a los rendimientos de la misma”. Es decir, pagar en función de los ingresos para evitar, entre otras cosas, que la tercera parte de los trabajadores por cuenta propia aumente sus bases de cotización en sus últimos años de vida laboral para así mejorar su pensión.

La reforma de las pensiones de 2011 ya estableció que las bases de cotización de los autónomos deberían de crecer “al menos” lo mismo que las del régimen general. No ha sido así, y eso explica el ensanchamiento del desequilibrio.

El informe de la Seguridad Social revela, por último, que la edad real de jubilación fue de 63,9 años en 2012 y de 64,1 en 2015, acercándose a la edad legal de jubilación, aun cuando todavía existe un diferencial.

También es de prever una caída del porcentaje de jubilaciones anticipadas, si bien debido a los periodos transitorios establecidos, el número de jubilaciones anticipadas es todavía similar al de antes de la reforma. Concretamente, en 2012 se jubilaron anticipadamente 127.358 trabajadores y en 2015, lo hicieron 127.038 trabajadores.

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