El ecosistema del trabajo colaborativo en España está en expansión y ha dado el salto al campo del estilo de vida. Cuando algunos ya se habían acostumbrado a compartir escritorio y jornada laboral con un grupo de dinámicos profesionales en un espacio de 'coworking', ha aparecido la posibilidad de dar un paso más allá y coexistir en la misma cocina, quizá en la misma habitación y hasta salir juntos a pillar unas olas. Hablamos del 'coliving', que ha cumplido su primer año de vida en nuestro país en al menos cinco espacios distribuidos entre las islas, la costa de Levante y el mundo rural gallego.
Beben de los Housepreneurs y demás experiencias intensivas para acelerar 'startups', están dirigidas a los llamados 'nómadas digitales' pero incorporan un elemento más a la ecuación: trabajar en remoto, crear comunidad y convivir en un entorno distinto... ¿al sol?
Y es que los espacios de 'coliving' patrios tienen un innegable rasgo vinculado al turismo que los aleja del germen original, gestado, cómo no, en Silicon Valley para resolver los aprietos de espacio y dinero de los aspirantes a ser el nuevo Zuckerberg. “España es un país perfecto para este modelo, por el clima y la situación socioeconómica”. Así lo cuenta a El Confidencial la viajera Samantha Wolf, una suiza que prepara su tesis de master sobre turismo y ‘coworking’ y para la que esta forma de vida "tiene un potencial muy grande" en gente que aún la desconoce.
En el mundo hay más de una veintena de comunidades remotas de 'coliving'/'coworking' que se asientan -por supuesto en California- y también en destinos como Bali, Seychelles, Tailandia, Brasil, Túnez o Marruecos. En los espacios españoles predominan los estadounidenses y europeos, cuentan los 'anfitriones'.
“Yo estaba planeando un viaje a Italia hasta que me encontré por casualidad con el blog de Sun and Co. (espacio de ‘coliving’/’coworking’ en Jávea, Alicante). Cambié mi billete y llegué a Jávea, donde me encontré una casa grande y a un montón de gente trabajando como y en lo que me gustaría trabajar a mí", cuenta Ashley Williams, una chica estadounidense que le dio forma a un nuevo periodo de su vida durante un periodo de 'workation' o lo que es lo mismo, mezclar vacaciones con trabajo.
"Me di cuenta de que podía trabajar donde quisiera, siempre que hubiera WiFi, así que fue muy útil ver cómo vive un nómada digital antes de dar el paso"
Ashley trabajaba en el departamento de social media y marketing digital de una ONG y tenía necesidad de tomarse un periodo para viajar. Pero a partir del 1 de abril estrenó un nuevo empleo que le hizo plantearse cómo quería vivir. "Me di cuenta de que podía trabajar donde quisiera, siempre que hubiera WiFi, así que fue muy útil para mi ver cómo vive un nómada digital con éxito antes de dar el paso", recuerda. Y es que se conoce: "Soy una mejor versión de mí misma cuando estoy de aquí para allá".
“No se trata de decir ‘qué guay soy’”, dice Edu, de Sun and Co. "La historia con el trabajo en remoto no se puede entender como que te tengas que ir a Tailandia a tomar mojitos por un euro, también te puedes ir con tu abuela al pueblo o conciliar si tienes familia", aclara.