Ya se sabe que es difícil que un autónomo tenga vacaciones. La demanda excesiva de trabajo, fechas límite y plazos muy ajustados son algunos de los desencadenantes del estrés laboral. El no tener horarios tiene consecuencias tanto en la vida laboral como en la personal. «Entre los autónomos, uno de los riesgos psicosociales más frecuentes es el estrés laboral», señala Pilar Ficapal, directora del máster de Dirección y gestión de recursos humanos de la UOC. “Esto conlleva a fatiga mental y una disminución de la capacidad de atención y rendimiento”, añade.
Aún así, el período de vacaciones no está exento de estrés para el autónomo. Siente que el trabajo ha quedado desatendido, generándole una angustia que hace que nunca se olvide del trabajo. “Es prioritario preservar la salud física y el bienestar personal, porque así también se garantiza poder continuar trabajando en condiciones durante el resto del año”, afirma Sonia González, profesora de dirección y gestión de recursos humanos de la UOC. “Hacer lo posible por desconectar en las vacaciones es preferible a no tenerlas”.
Los autónomos también necesitan vacaciones, y los clientes lo saben. La mejor opción es planificar con tiempo los días de vacaciones para evitar tener problemas con los clientes y dejar encargos a medias. También es aconsejable avisar a los clientes habituales sobre los días de vacaciones.
“Es clave hacer una buena planificación de las vacaciones, es decir, organizarlas con suficiente antelación para poder disfrutar de unos días de descanso con todos los proyectos cerrados y facturados”, aconseja Vidal. Además, señala que no es necesario tener las vacaciones en los meses de verano. Se puede hacer un estudio del sector y buscar qué momento es el idóneo para coger unos días libres.
Si por algún motivo cogerse vacaciones es misión imposible , Pilar Ficapal ofrece algunas recomendaciones.
- Limitar los horarios y la presión temporal. Tomarse el tiempo necesario para desarrollar las tareas o actividades y establecer espacios fijos para la realización de actividades extralaborales y de tiempo libre.
- Equilibrar el volumen de trabajo y limitar, en la medida de lo posible, la respuesta a clientes y proveedores.
- Practicar actividad física, cualquier tipo de actividad para mover el cuerpo.
- Disfrutar del tiempo libre y desconectar de las actividades relacionadas con el trabajo.