Trabajar desde casa como autónomo requiere consumos de servicios básicos que no son fáciles de medir. Ese es el argumento que hasta ahora esgrimía la Agencia Tributaria para hacer la vista gorda ante la creciente presión de este gran colectivo profesional para poder deducir de algún modo estos gastos.Ahora parece que llegan buenas noticias. El Gobierno tiene sobre la mesa un plan de medidas urgentes que ha pactado con su socio Ciudadanos (Ley de Reformas Urgentes del Trabajo Autónomo, que se tramitará en el Congreso) entre las que figura por fin el reconocimiento de estos consumos como parte de la actividad laboral.
Y por primera vez se contempla su desgravación.La proposición de ley, que puede consultarse ya en el Congreso, recoge textualmente que «los contribuyentes que desarrollen actividades económicas sin local afecto podrán deducirse el 20 % de los suministros de agua, gas y electricidad». Esto será como norma general para todos los autoempleados que desempeñen su trabajo desde su residencia habitual, pero la suma a desgravar podrá variar «si la Administración Tributaria prueba un porcentaje superior o inferior», especifica el documento.Las organizaciones de autónomos consultadas explican que la legislación, que debería estar entre las primeras del nuevo Congreso en salir adelante, simplemente acepta y regula algo que la Justicia ya había validado. Y es así porque varias sentencias recientes han obligado a Hacienda a pasar por el aro y reconocer que los autoempleados que utilizan su vivienda como lugar de trabajo tienen derecho a deducir en el IRPF una parte de los gastos corrientes.