thewinner1 En el mundo del emprendimiento empresarial, la tendencia tradicional ha sido emprender por vocación, buscando una buena oportunidad de negocio. Pero el escenario económico ha cambiado mucho tras la grave crisis económica que hemos venido arrastrando a lo largo de la última década, y cada vez más, las personas se deciden a montar una empresa por necesidad, como respuesta ante la dificultad de encontrar un trabajo.

Sea por vocación o por necesidad, a la hora de emprender, existe una serie de reglas básicas que siempre hay que tener en cuenta. Aunque sí que es cierto que, las mismas, tienen que tenerse especialmente presentes si se emprende por necesidad.

Lo que nunca debes olvidar a la hora de emprender

  1. Procura buscar nuevos mercados. Tienes que intentar que tu negocio no sea uno más, y que ofrezca lo mismo que otros muchos ofrecen ya.
  2. Invierte el mínimo imprescindible. No se puede tirar la casa por la ventana a la hora de empezar un negocio, porque por mucha ilusión que le pongas, no tienes certeza de que vaya a funcionar.
  3. No contraigas deudas a la hora de empezar. La razón es la misma que en el punto anterior: no se puede saber si el negocio va a funcionar. Al principio, un emprendedor no se puede endeudar. Y si lo hace, tiene que ser lo mínimo que se pueda, y siempre mejor con alguien de confianza.
  4. Tómate tu tiempo. No se pueden tomar decisiones precipitadas cuando se comienza un negocio. Y además, busca un negocio que se pueda fundar sin mayores problemas.
  5. Minimiza los costes fijos. No te plantees un modelo de negocio basado principalmente en costes fijo
  6. Acorta los plazos entre los cobros y los pagos. Así ganarás en liquidez.

Busca asociaciones para tu negocio. Existen muchas formas posibles de colaborar, plantéatelas. Esto puede abaratar tus comienzos.

Cómo saber qué tipo de negocio tienes que montar

Existe una serie de claves que nunca se deben olvidar. La primera es, desde luego, lanzarse a un mercado conocido. Es innecesario invertir el tiempo en explorar otros mercados, cuando se puede comenzar más rápido en uno que ya se conoce. Si eres naturópata, por ejemplo, puedes plantearte abrir una tienda alternativa de productos naturales contra la depresión u otras patologías, que habitualmente se tratan con fuertes productos químicos.

Aunque esto no es algo que haya que tomarse literalmente al pie de la letra. Lógicamente, hay que tener en cuenta la formación que se tiene y en qué se ha trabajado anteriormente, pero también los gustos propios. Es especialmente importante fijarse en qué es lo que se comienza a demandar en el mercado que ya conoces, y que aún no se ofrece, o no suficientemente.

También puedes fijarte en aquello que funciona en otros ámbitos de mercado, y que podría llegar a funcionar en el tuyo. Esto es realmente buscar oportunidades de negocio. Hay que hacer un estudio generalizado de aquellos cambios que van a surgir, a raíz de nuevos modelos de sociedad que se implanten.


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